El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

24 ago. 2010

A MI MADRE



Me diste vida, a costa de tu vida misma... te amo mamá. Esto es para ti:




¡Como no amarte madre mía!,
Si primero tu lo hiciste…
¡Como podría describir la alegría!
Que tu misma me concediste…

Como pedir más de ti, si me has dado;
Lo mejor de ti, sin reparo…
Totalmente y sin cuidado…
Como hija, he sentido tu amparo;

Yo te amo, así como eres…
y en mi ser se cultiva tu escencia,
de mujer llena de valores;
que empiezan con la prudencia.

¡Como admiro tu fortaleza!
Tu afanado hacer cotidiano,
que hace leña a la pereza
aunque el trabajo no sea liviano;


y en servir, ¿quien te igualaría?;
Si tu amor acompaña lo que haces,
Yo por nadie te cambiaría,
No eres de esos tesoros fugaces

Mi fortuna más grande es tenerte
Como madre y amiga que eres,
Solo el verte me anima a ser fuerte;
Como tú no se encuentran mujeres,

Es tu vida canción que se escribe,
con amor, sacrificio y empeño,
con bondad que de ti se percibe
claramente en tus horas de sueño.

Solo Dios es testigo de aquello,
Del esfuerzo que pones a diario
La virtud es tu más noble sello,
Y tu alma un humilde sagrario.

Es por eso que a Él le agradezco
Por tu vida y amor desmedido,
Que aunque siento que no lo merezco;
Para mi no lo tienes prohibido.

Que sea Él quien cultive mi mente,
y obre en mí una recta conciencia…
que me haga valorarte enteramente
con amor, plenitud y paciencia.

No soy digna madre mía de tenerte
Pero Dios me ha bendecido enormemente,
y feliz, es como siempre quiero verte
que tu dicha me acompañe eternamente.

manaveliza

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