El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

15 ago. 2011

LA ROSA EN EL JARDÍN



Estaban descubiertas las rosas del jardín y lucían hermosas... muchos de los que pasaban por ahí, las contemplaban y se acercaban a percibir el aroma que de ellas emanaba… a más de uno provocaba tomarlas, y en algunas ocasiones lo hacían… caminaban percibiendo el aroma y desprendiendo uno a uno los pétalos por saber si su amada les correspondía.

¡Como negar la belleza de las rosas!, todas eran hermosas…

Había una rosa oculta tras las hojas… en medio de tanta hermosura ¿quién podría hacer intento en descubrirla? “todas ellas son iguales” sabían decir los que alcanzaban apenas a distinguirla… otros ni siquiera su presencia advertían…

Los caballeros enamorados sabían rondar por el jardín minutos antes de encontrarse con sus doncellas… ¡ya imaginaran porqué!, bueno… así lo hacían dejando con unas pocas flores al jardín…

Casi todos pasaban y tomaban sin cuidado una de las rosas, uno que otro se detenía a percibir cuál de ellas desprendía el mejor aroma… mientras este olía otro pasaba palmeándole la espalda diciendo: “todas son rosas”, tomaba una de ellas y se alejaba, se veía apurado más que enamorado. Entre pasar manos y tomar rosas, algunas de ellas quedaban maltratadas… otras caían al suelo y los transeúntes las pisaban… la rosa oculta seguía siendo hermosa ahí donde estaba, nadie la tomaba.

Cruzaba por ahí un joven y se detuvo a contemplar el jardín… - si pudiera con una de estas rosas hacerte ver cuán hermosa luces a mis ojos, doncella encantadora, la llevaría contigo amada mía… pensaba…

Siguió contemplando, pensaba en ella y aunque hermosas eran las rosas no conseguían ser tan hermosas como su amada… miraba con detalle a cada una… hasta que alcanzó a ver aquella oculta, con cuidado iba apartando un poco las hojas para divisarla mejor… evidentemente era muy hermosa, sintió el deseo de tomarla… había encontrado la rosa que buscaba, si se daba trabajo y más tiempo del que ya se había dado en encontrarla, podría conseguir desprenderla sin estropearla… incluso tendría que soportar el pinchazo de algunas espinas que la cruzaban, más lo haría si fuese necesario… siguió pensando en ella… algo hizo que desistiera… tomó su camino hasta que llegó al portal de la casa de su amada… - sabes, le dijo apenas salió a recibirle, - quise traerte una rosa, la más hermosa de todas pero no lo he hecho, he sido incapaz de tomarla… - ella lo miró extrañada, en silencio su rostro estudiaba. - Si, continuó él… - He querido invitarte a contemplarla… quiero que me acompañes a verla, es hermosa como tú… no me atreví a dañar su encanto, no era lo mismo traerla aquí que llevarte a allá a que la veas tu misma… sonrió, ella seguía mirándolo a los ojos y al verle sonreír sonrió también, lo acompañó hasta que el joven se detuvo en el jardín para decirle: - Mira, ¡qué hermoso jardín!. Allí estás tú, ella aún no comprendía lo que él trataba de decirle, se maravillaba al ver las rosas mientras él empezaba a descubrir nuevamente a la que apenas se veía.  

La rosa que él le mostraba superaba en belleza a las demás, permanecía cuidada, la contempló mientras escuchaba lo que él hablaba… - Te amo – le dijo, - Así como eres sin quitarte nada, ahí como estás y donde estás, sin pretender sacarte de lugar, sin pretender tu hermosura marchitar, más bien de ella cuidar, dejándote ser bella en lo oculto… en lo misterioso de tu ser, en lo que poco a poco de ti, voy descubriendo… queriendo ser custodio de tu belleza y amarte la vida entera.  

El joven era detallista pero en esta ocasión su detalle la dejó sin palabras… en sus ojos podía ver la sinceridad, amor y admiración con que se expresaba... sólo una mirada que evidenciaba amor, se desprendía de ella; a la vez que un par de lágrimas caían deslizándose suavemente por sus mejillas… simplemente lo abrazó y sintió como el corazón le latía cada vez más de prisa… él la había encontrado y ella al fin sentía que ya no tendría que esperar a alguien más, porque él en verdad la amaba y ella nunca antes había sentido un amor tan grande como el que sentía por él. Tiernamente la apartó y la besó… ella  simplemente correspondió… Era el beso del amor.

manaveliza

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