El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

2 ago. 2011

MI CORAZÓN TE ESPERA


Ella:

Culpable soy… nunca dijiste que me amabas, tampoco lo hice yo, es lo que tanto esperaba… en sueños lo escuchaba y sólo en sueños quedaba…

El:

Escucha corazón, si tu así lo soñabas… era porque en mis sueños… tu nombre pronunciaba y te abrazaba a mi pecho y te encontraba en mi alma… pero si aún no lo he hecho, tu no pierdas la calma.

Ella:

Es así como lo siento, pero me duele el momento… a ratos crece el tormento, poniendo en duda el sentimiento y la ilusión va muriendo, hasta que luego te encuentro y cobra vida de nuevo lo que se estaba perdiendo.

El:

No es sencillo para mí, mira mi amor lo lamento, creo no ser para ti… temo perderte en el intento, no me conoces ni soy, un caballero perfecto; de esos que probablemente aparecen en tus sueños…

Ella:

Mira si así es como piensas… te has equivocado, no te supuse perfecto ni el caballero indicado… simplemente ¡no sé cómo! es que me has enamorado, pero si te has engañado; es mejor que me haga a un lado…

El:

¿Crees que pueda soportarlo?, tenerte quiero a mi lado… el temor me ha obligado a mantenerme callado… vivo con ese deseo de manifestar lo que siento, sigo esperando con ansias a que decirlo sea tiempo.

Ella:

Ya llegará ese momento… ¡no soy dueña del tiempo!, siempre esperé por ti… y me dolía hacerlo; y ahora que lo entiendo… se me perdía el momento, sólo debí vivir y no quedarme en eso.

El:

Lo siento vida mía, te lastimé sin quererlo… fui tu melancolía durante ese tiempo… perdóname el silencio, me acostumbre a mirarte y en sólo contemplarte decidir amarte. Jamás lo pronuncié… sólo al mirarte a veces, tus ojos con los míos se delataban juntos… y nadie se atrevía, a proferir palabras… con vernos a los ojos por si solos hablaban.

Ella:

Es cierto fue así, ¡no era melancolía!, en sólo ese instante… mi alegría crecía. Y era tan feliz, segura me sentía… a Dios, me enseñe a amarte le pedía… creíste lastimarme y no, ¡tú no lo hacías!… seguro era yo que no entendía… lloraba un amor que no tenía… lloraba porque no te conocía… Más vuelvo a mirarme y me encuentro… vaciándome estaba, si ya no me amaba ¿qué amor podía darte? ¿cómo podía alegrarte?... si la alegría a ratos me faltaba… ya no te pido nada... este amor no acaba… si llegas llegarás en el momento justo, no importa el cómo vengas, no importa cuando llegas… seguro Dios bendice nuestra espera…      

El:

Feliz he sido yo, no he de negarlo… espero el momento indicado, será como lo piensas amor mío… y Él será quien cruce los caminos… a tiempo llegará, ¡todo a su tiempo!… la espera individual habrá acabado, después juntos tomados de la mano, habremos de seguir lo que ha empezado... ¡caminaremos juntos a su lado!... porque el amor de Él nos fue entregado.



manaveliza

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