El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

23 may. 2017

ANHELO



Ya no hay ruido que soporte, el pensamiento va y viene, divaga, es frágil, inquieto y seducible. Quiero hacer mío el hábito de la oración y no se qué decirte Señor, siempre son quejas las mías, siempre un descontento y una falta de Ti insostenible.

Si más ondara en Ti y me dejara inundar por Ti, sería realmente feliz, condúceme Señor que trato y no puedo quedarme más tiempo, me desvío; sino es en acciones es en pensamiento; siento un nudo en la garganta, cuando me veo desvanecerme triste; por lo que atañe al espíritu desolado y vacío. Sino te tiene a Tí no tiene nada, si te tiene a Ti es enteramente feliz.

Ten piedad de mí, que no te merezco; pero te busco y te quiero en mi vida, ¡insértate en mi corazón y habítalo Señor!; que te necesito, ¡realmente te necesito!. Quédate y lléname de valor, que lo que más deseo es recuperarte y no perderte nunca más. Eres el AMOR.

Nada temo si es contigo Señor, sin embargo hay demasiadas barreras cuando mi pensamiento y mi corazón te apartan, cuando mis acciones te condenan y te matan. No lo permitas más, ya hay demasiada maldad en el mundo, ya hay tanta inmoralidad, mentira, falsedad. Una luz de esperanza sigue emitiendo su brillo y nunca se apagará porque es el fuego de tu Amor rodeando al mundo entero, aunque seamos indignos de Ti, Bondad Eterna, no te has ido y te quedas junto a nosotros, te he sentido desde que existo y mis sentidos empezaron a abrirse; te he tenido cerquita y eres lo más dulce que he podido apreciar, lo más sublime y bello que mi alma pueda contemplar y sentir a traves de la fe y la esperanza.

Muestrate en nuevos rostros Señor, renueva todos los rincones, llena todos los espacios y vive en cada ser que a Tí mismo te pertenece, mi ser es todo tuyo, por favor recógelo; remienda mis entrañas, reconstruye mi espíritu y vuelve a moldear mi corazón; me has amado tanto y me amas que no puedo salirme de tu abrazo y dejar de mirarte, no puedo desconocerte ni dejar al abandono el deseo de amarte con más fuerza cada vez, con más entereza para un día volver a Ti y ser feliz eternamente contigo.

Manaveliza


17 may. 2017

EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS PARTIÓ

Incomunicada anduve algunos días, no muchos pero en el trascurso pasó algo y no pude enterarme a tiempo, me sentí triste luego por lo que leían mis ojos, había partido a la morada celestial el hermano de un amigo y ya había pasado el sepelio, conocíamos de la situación sus compañeros y amigos de trabajo, estaba mal; las esperanzas de que recupere el movimiento de sus extremidades, eran casi nulas a criterio de los médicos, un tumor cerebral; consumía su vida de a poco. Yo, era incapaz de preguntarle a él cómo seguía su hermano; sentía que se quebrantaba, me pasaba lo mismo poniéndome en sus zapatos; imaginar cualquier pérdida o tragedia cercana, con algún ser amado en mi caso, me hacía estremeser, sentir y desear que no pase algo así en la vida de nadie.

Imagino que es muy grande el dolor, aún más; cuando te debates tratando de hacer hasta lo imposible por cambiar el curso de lo que vemos venir. No me quiero atrever a pronunciarlo; el miedo más grande ocurre, cuando amando tanto nos reprimimos y no decimos a nuestros seres queridos lo importante que son en nuestras vidas y lo mucho que les amamos, no transmitimos a nuestros amigos, compañeros y hermanos a nuestro alrededor, el afecto; el sincero aprecio, nunca es tarde para intentarlo, si... demasiado tarde; no hacerlo ahora. Me temo que me ha pasado, que por estar perdida en mis pensamientos del día a día, de lo que espero, me distrigo mucho; y lo que debo expresar ya no lo expreso, o me dentengo muchas veces por creer que los demás pueden mal interpretar mi manera de ser y la coordialidad permanente, pueda ser vista como actos de adulamiento.

Casi no hago nada,  en definitiva a las personas que tengo cerca; pareciera molestarles mi seriedad en las cosas que merecen respeto, mi fe, mi tratar de poner un pensamiento diferente y la actitud de reproche sobre conductas con las que no puedo estar de acuerdo, tampoco habría razón para condenar o juzgar a quien procede contrariamente. Quisiera gritar muchas veces, y hacer caer en cuenta; a la gente que se queja frecuentemente de la realidad en que vivimos, que todo lo que ocurre es por nosotros mismos. Los padres se abandonan, por no decir; evaden la responsabilidad de una buena educación a sus hijos, no hago referencia a la colegiatura que puedan darles o al nivel de estudio universitario o superior al que puedan proyectarles, concretamente me refiero a la calidad humana, a los valores, al vivir bien, al ser honesto y transparente en las acciones. No son todos, pero si la mayoría los que caminamos por la vida en un ir y venir, sin la más sana satisfación de terminar el día, agotados realmente; porque en verdad vivimos lo que quisimos vivir, no cansados por la rutina, que nos acostumbramos a cargar sobre los hombros a todos lados; porque nos sentimos prisioneros hasta por el trabajo o las cosas que realizamos.

La verdad cae al piso y todos pasan por encima muy campantes, la dignidad de cada persona tiene valor, pero le pusieron muy bajo precio al clasificarla. Todos tenemos la dignidad de ser hijos de Dios y ninguna religión, ateo, o grupo sectario, pueden decir lo contrario; somos sus hijos muy amados pero somos unos hijos muy desobedientes, desagradecidos, infelices y tercos también. Tenemos un Padre totalmente amoroso y generoso, totalmente poderoso, y no le tenemos por héroe, no le amamos y casi nada dialogamos con Él, tenemos un Padre que cuida siempre de nosotros y nos sentimos abandonados por Él en cada circunstancia adversa, tenemos un Padre que respeta nuestra libertad y nos deja ser, sin embargo; nos hacemos prisioneros al rato o nos victimizamos, porque nuestros pensamientos y conducta; se alejan caprichosamente de lo que Él considera bueno para nosotros, de hacia dónde Él, trata de conducirnos y llevarnos; en conquista de un tesoro verdadero (nuestro ser, nuestro espíritu), pero nuestros ojos; se absortan con las pequeñeces de la tierra y se quedan cortos, para ver los grandes planes que Él desde que nos pensó, ya trazó en nuestra peregrina vida.

Realmente somos unos locos; llamando locos a los cuerdos, realmente sabemos lo que es bueno y es absurdo ya no desear tanto ser bueno, mejor fama tiene el que se pasa de vivo, el que no se deja, el que entre comillas "se hace respetar" con un vocabulario vulgar y soez, o el que se engrandece en su ego, por no creer en Dios y no sentir la necesidad y dependencia de Él. Aquel que se cruce con lo que acabo de escribir y no lo quiera notarlo; es un necio, si se atreve a pensar: que Dios no es Alguien Vivo y Presente sin límites de espacio y tiempo. Dios es amor y vive, ¡no nos necesita!, pero nosotros; ¡si le necesitamos!, no nos abandona hagamos lo que hagamos, porque es Amor Infinito, sólo que... nos cerramos sin palpar, de que negando su existencia e imposibilitando a su divina presencia; actuar en nosotros, nos hacemos tanto daño.

No es mucho el tiempo que estaremos vivos en la tierra, no es mucho el tiempo que tenemos para asumir con fe, que lo único necesario para vivir a plenitud, es amar; como Dios quiere, no me sorprende la facilidad en que Él trata de simplificarnos la vida, solamente en que sepamos acoger su Santa Voluntad. Ya mucho se discute sobre un sin sentido, que nos lleva a movernos por el mundo de forma egoista y tristemente vacía, enamórate de la verdad y Dios hará el resto.

Se que Dios abraza el corazón de cada hijo suyo y creo que el hermano de mi amigo ahora está en su Santa Gloria, en su Divina Presencia Celestial. Padre Santo y Bueno, concede fe y valor a su familia, son momentos difíciles en los que sólo Tú, puedes aliviar y poner paz.


De corazón a corazón,

Manaveliza

2 may. 2017

NO RESISTIR AL ESPÍRITU SANTO


Hay tanto que evadir para encontrarte, hay tanto por hacer todos los días, de tal manera que logre sintonizar desde dentro, con lo que hay afuera, hay tanta bulla que me distrae, hay tanto hacer sin hacer nada. Vengo a Ti, porque tengo sed, vengo a Ti, porque sólo Tú, puedes saciar mi hambre y darme de comer el Pan de Vida, vengo; porque todo es inútil si Tú no estás presente y vivo en cada pensamiento, en cada ser y hacer de los hombres que te buscan y en Tí confían.

Me siento sola, me siento hundida, me siento vacía, estoy  sin ganas de seguir, sin vida... me acerco y me recoges, me miras y te compadeces, me llamas y yo que no quiero saber más nada; me dejo llevar por Ti y descanso. Mis pensamientos me traicionan, no son todos positivos y nobles, mis acciones son vagas y faltas de espíritu, me muevo por inercia en el camino, no soy; sino es Contigo.

Sé mi centro Señor y no me desampares, mi ser te clama y te necesita siempre; mi fe es débil y la quiero fuerte, mis ganas de vivir están, sólo si es en sintonía Contigo. Se mi roca y mi esperanza, no me abandones, ¡qué digo!; ¡no permitas que yo te abandone y me aleje!.
 
Tómame y moldéame Señor, déjame ser la obra perfecta de tus manos, tiemblo cada que intento porque lo intento con mis fuerzas únicamente, tiemblo cuando imagino quien puedo ser y quiero, pero mis acciones distan mucho del anhelo; me siento inútil y Tú, me ves hacer y deshacer mil cosas, planear y enserrarme en mí misma, sin salir de mi pesada rutina; y Tú, me ves ser y no ser, vivir y no vivir, sentir y no sentir, me ves feliz sin ser feliz realmente, me ves caer y recaer en el mismo error cientos de veces, el mismo error de intentar siempre; con lo que creo yo, sin descubrir lo que quieres Tú de mi, aquí.

Ya no quiero la comodidad a la que tanto me apego y me hace mal, ya no quiero ir, sin saber que es a Tí a quien busco y sigo cada día, ya no quiero y te pido que despiertes a Tu Santo Espíritu dormido en mí, que se cansó de hablarme porque no le presté atención, se cansó de orientarme porque tomé las riendas a mi modo, que se cansó de asistirme porque me creí autosuficiente ilusa y ciegamente.

Tú, ¡Santo Señor!, ¡Rey Eterno y Verdadero!, llegaste y te quedaste pero no te vemos, te esparces como el aire en todos los rincones, soplando vida. Creo en Ti, y aunque; mi fe es muy pequeñita, quiero ver que puede hacer ese diminuto granito de mostaza, de confianza total en Ti.

¡Perdóname Padre Nuestro!, ¡perdóname!... por no ser obediente a tus palabras; no soy la hija que honra a su Padre, no soy aquella digna de que le esperes siempre con los brazos abiertos y llenos de amor, aunque sé que así lo haces, incesante e incansablemente siempre... te suplico me ayudes, pues; no quiero vivir lejos de Ti, quiero hacer tu voluntad, por favor ayúdame y guíame desde el alba hasta el atardecer, hasta que cae la noche y el sueño cierra mis ojos para dormir en Ti, desde el principio al fin.

Tuya siempre, desde que me pensaste, 


Manaveliza

27 abr. 2017

UN DÍA A LA VEZ


Cuando sabes que algo no está bien y te quedas ahí esperando a que se arregle sólo, no esperes que lo que está fuera de ti cambié, no pasará; no esperes a que las cosas se arreglen por si sólas; toma acción, ve por lo que quieres y sal victorioso...

Cuando sabes que algo te hace caer y te quedas ahí esperando a que una y otra vez la tentación de atrape, no te quejes después por las consecuencias de no haber decidido bien. Muchos se acostumbraron a culpar a los demás de sus desgracias, de sus vidas insatisfechas, de su falta de valor, para salir de donde ya están bien acomodados.

Todos, absolutamente todos sentitmos miedo, miedo a lo desconocido, miedo al fracaso, miedo a equivocarnos, miedo inclusive a no ser del gusto de la gran mayoría (otros hombres desorientados), tenemos miedo a la soledad y no nos damos cuenta de que muchas veces estando sólos, es cuando fluyen mejor las ideas, es cuando nos miramos y aceptamos tal cual somos porque no hay otro ser igual en la tierra y cada quien trae consigo un tesoro propio e irrepetible, tenemos miedo de salir de nuestra zona de confort y triste resulta cuando nos quedamos ahí sin dar el siguiente paso, con fe.

La diferencia entre una persona libre y feliz a una libertina e infeliz; es clara, el primero reconoció sus limitaciones, reconoció que si, hay cosas que no las lograría sólo nunca, reconoció que todo lo que miran sus ojos no surgió de la nada y hay un Padre Amoroso, entregándole oportunidades en cada nuevo día, reconoció que es libre y puede disponer del tiempo como bien quiera, pero reconoció la diferencia entre satisfacer sus propios apetitos y la riqueza transformadora cuando dispones de ese maravilloso regalo, sin olvidarte de quien te lo concedió en gratuidad e infinito amor, ese regalo del tiempo bien aprovechado que sucede así; cuando no apartas la vista de tu Creador y te sometes con humildad a su Voluntad Divina, porque lo increible es posible cuando entra Él en nuestros planes de vida. Por el contrario, el segundo, aquel que aunque a todas voces; dice ser libre, es infeliz, aunque por fuera crea haberlo conquistado todo, y ser el señor de todas sus conquistas, aunque lo único que pueda presumir sea su filosofía de vida:  "a mi, lo vivido y disfrutado; nadie me lo quita", en el fondo; encerrado en su evidente egoismo, está vacío e insatisfecho, está lleno de amargura, porque bien sabe que ninguna de sus conquistas, ninguna de sus vanaglorias son absolutas y trascendentales, se contamina a diario y prostituye su ser cuando cree estar utilizando a otro ser, siendo su amo; se siente prepotente porque cree tener lo que todos quisieran, cree vivir lo que muchos anhelan, su aparente felicidad se desvanece, en cuanto no tiene amigos a su lado que le hablen con verdad más que aquellos que hasta a sus espaldas hablan mal y están obligados a estar, porque tienen paga material y no por un sincero aprecio.

Triste aquel que dejó su vida consumirse en la miseria de tenerlo todo y no tenerle a Él, feliz aquel que aunque pueda estar en miseria a la vista de los hombres, es el hombre más afortunado por saberse amado por Él y por aferrarse a Él y amarle con todas las fuerzas de su ser.

No hay alegría completa en el corazón humano que no proceda del amor, el Amor Verdadero y sin fin, que es Dios. Es realmente una pena, que aquellos que adan tan metidos en las guerras, no desistan, que aquellos del negocio de las armas, se llenen los bolsillos de un dinero que fácil se irá a costa de vidas pesando en su conciencia y si no la tienen; vidas acabadas por su negociado barato, es realmente triste que aquellos, que están al frente y tienen voz de mando o palabra para detener estos actos de violencia e inhumanidad, no lo hagan. Sobre la vida humana, nadie puede ser arbitrario y decidir quien vive y quien nó; sobre la vida humana sólo Dios manda, creados a su imágen y semajanza nos consagramos sus hijos y aunque algunos credos puedan renegar de Él, no puedes estar fuera de Él, en ningún momento, ni esconderte de Él, porque desde mucho antes que existieras, Él ya te conocía y te amaba como nunca nadie en la vida podrá hacerlo.

Quise esta vez, dejar fluir el pensamiento a la manera en que las palabras puedan salir solas y con libertad, terminé escribiendo algo sin un tema concreto, pero que es un llamado al amor para vivir en paz, un llamado a vencernos a nosotros mismos y formarnos hábitos positivos en bien de la humanidad, un llamado a la verdad y a seguir adelante; sabiendo que no estamos sólos, sabiéndo que Dios camina con nosotros y nos llena de valor, no somos eternos por esta tierra, somos pasajeros que pronto volveremos al polvo, por lo que no tienen ningún sentido los apegos materiales y que no nacen del espíritu, no tienen razón de ser las lujurias y avaricias porque no caben en un corazón que aprendió a amar como Dios se lo enseñó.

No te olvides de orar para ser fuerte, de agradecer a quien de Tí se acuerda siempre, de ser feliz, por la fortuna de saberte un hijo amado y deseado por un Padre Majestuoso y sin mancha. No te olvides de esforzarte en cada día relucir los mejores atributos de los que Dios te dotó: un corazón humilde, una conciencia recta, un espíritu inquebrantable, un ser inigualable, sé tu mismo, sé y muestra al espejo y a todos quienes te rodean, con amor; lo que Dios hizo de ti.

De corazón a corazón,

Manaveliza

21 abr. 2017

SÚPLICA



Por mi misma no cobraré fuerza, porque mi cuerpo decae, mi alma se marchita, mi ánimo se debilita si aquel, por quien hemos cobrado vida, no vive en mí.

Me ha costado y aún me cuesta, vencerme a mí misma y dejarte ser; en mí. "Mi carga es liviana y mi  yugo es ligero"; nos has dicho, sin embargo mi propia pesadez es  la que no desecho para alivianar mi conciencia, para caminar libre de ataduras, para andar con holgura sabiendo que nada me falta si te tengo a Ti.

Hoy, quiero escucharte, quiero obrar conforme a tus directrices, quiero notar la diferencia de una vida sin sociego a una vida contigo, quiero conocerte más y darte cabida en mi. No la he pasado del todo bien, intentando ser alguien a mi manera, a mi ritmo, a mi escasa exigencia.

Tengo cansancio de esfuerzos vanos, de condescendencias con el parecer del mundo; tengo aflicción por lo que quiero sentir y no siento, por lo que quiero vivir y no vivo, por quien quiero ser y no soy, aflicción por no saber mismo cada cosa; al rumbo de lo que creo conveniente o no, voy a la deriva y mis pasos se dan, sin horizontes claros. El camino eres Tú y aunque lo sé, no lo sigo, las fuerzas del mal me someten y sólo te pido me rescates.

Vuelve la mirada a mi, que empiezo a buscarte insesantemente, vuelve y no me quites lo poco que tenga para serte útil, vuelve por favor y concédeme valor; quiero romper estas ataduras mundanas y elevar mi espíritu a Ti; que no haya más tiempo perdido, risas fingidas, alma insatisfecha; ¡lléname de tu gracia Señor! y ¡permítene regresar a tu Morada Santa!, te quiero Señor de mi vida, te quiero mi alimento, mi tesoro, mi dueño y mi Todo.

Mis palabras suenan a exigirte lo que ya me has dado, mis ambiciones siempre humanas y mis acciones equivocadas, si te pido mucho Señor, ten compasión y dame sólo lo que necesito, quiero vivir como Tú quieres que viva, pues estoy aquí porque así lo quieres, perdona mis torpezas y no hagas oídos sordos a esta humilde petición de quedarte conmigo y que yo pueda sentirte. Recuerdo lo feliz que soy cuando entras en mi casa y tu paz la inunda.


Jesús Amor Perfecto, por favor; no dejes que esta flor se marchite, ni que se crea la mas hermosa estando contigo, porque la hermosura es tuya.

Manaveliza

28 mar. 2017

ASÍ NACIÓ



Es verdad, estuve enamorada ya alguna vez... es verdad, me enamoro rápido, y así como rápido siento ir creciendo en mi el amor, rápido también detecto cuando algo no puede ser del todo bueno.

Es verdad, te había dicho que en mi pasado; hubo ya alguien que arrancó suspiros de mi alma... suspiros de los que nunca supo probablemente, porque no hubo la oportunidad, no nos la dimos; quien sabe, ¡por algo será!. Era sólo yo, la ilusa, la enamorada.

Es verdad, mi corazón no estaba muy dispuesto cuando llegaste a mi vida, no estaba preparada para recibir a alguien más en mi mundo solitario; acostumbrada estaba a mi soledad y a mi entera libertad.

Y te apareces un día, así tan atrevido y tan cordial, así tan caballero y a la vez tan animoso en buscar mi amistad... ¿por qué llegaste? tan desprevenido y tan agradecido con Dios de encontrarme un día, ¿por qué no preferiste seguir tu camino en pos de tu destino, sin que entrara en tu vida, sin que pudiera interrumpir lo que hasta entonces eras y vivías?. Quisiera saberlo, ¿por qué tuvimos que detenernos en indagar uno en el otro, en degustar nuestras conversaciones, en sentir que muy poco se nos prestaba el tiempo para conocernos, y aún así; tan hambrientos, intentábamos conseguir dar un paso más allá, ante el misterio que nos iba envolviendo?. Reías, reía... me hablabas y tu voz ya era un deleite para mis  oídos, me besabas y la dulzura de tus labios me dejaba con ansias de tenerte siempre; a escasos centímetros, siempre cerquita de mí. No me cansaré de repetir que tu abrazo fue el anzuelo, ese tierno, cálido y siempre recordado abrazo... fue lo que me acercó a ti, ese tu abrazo del que no quería soltarme nunca más, ¿quién te creíste?, ¿por qué lo hiciste?, tu no me conocías... pero me hiciste de inmediato, ser la niña protegida en tu regazo. Sentí un fuego desprenderse de tu pecho, sentí el latir agitado de tu corazón, como quien se ha salvado de algo peligroso; sentí que era tu niña, sentí que era la rosa cuidada y protegida en tu jardín. Si deseabas saberlo, así es como me sentí aquel día.

¿Qué nos pasó?... siento que desde entonces te buscaba, me buscabas, te pensaba y a mis sueños te invitaba, ¿Qué nos pasó?... quería saber si a ti te sucedía lo mismo, las mujeres somos más celestiales en el sentir, al menos yo. Ustedes, pueden serlo también; pero sólo cuando se enamoran de verdad sólo cuando llegan a amar a la par. Era el inicio, no podía imaginarte locamente enamorado de mi, no podía y reprochaba los sentimientos que empezaban a surgir, me sentía absurda; quería de algún modo retroceder cuando dije que sí, a una declaración tan simple que probablemente no estaba a la altura de mis expectativas, siempre muy ideales. Probablemente en un inicio tú jugabas al conquistador, probablemente besarme fue un gran logro que hacía crecer tu ego varonil; no mucho te costó lo reconozco, me sorprendiste y aunque hubo cierto descaro en tus ojos cuando pregunté por qué lo hiciste; quería en el fondo descubrir, las intensiones conmigo, lo que te acercaba a mí. Trataba de desviar mi pensamiento; de nuestro primer beso, casi no lo conseguía; si que era absurda, ¿verdad?; mi mundo ya no era el mismo, mi mundo en el que entraban mis sueños era un espacio inmenso que ocupaba yo y los invitados en mi pensamiento a quienes permitía pasar; llevaba el control, de mis sueños, emociones, retos y demás cosas que pasan por la mente de todo hombre o mujer que posee inteligencia.

Estaba entrando a un estado desconocido, totalmente desconocido para mi, la curiosidad pudo más y cuando me disponía a no continuar, decidí darnos la oportunidad. Eras feliz, se veía en tu mirada, mi actuación  no era muy natural, lo considero así porque vivía preocupada... te estudiaba, te retaba a hablarme con sinceridad siempre y buscaba en tus ojos la verdad de cada palabra dicha; podía tal vez tomarlo muy a la ligera, pero sucedía todo lo contrario, yo iba muy en serio; mi amor por ti iba creciendo, en realidad, el descubrirte más y más era mi pasatiempo favorito. Te empezaba a echar de menos cuando por las cosas, o responsabilidades propias de cada uno, el tiempo no se daba para vernos tan seguido. Dios Santo, me supe enamorada cuando lo que eras, lo que hacías, lo que sentías empezó a importarme más de la cuenta, a coste de que surgían sentimientos, emociones, pensamientos muy profundos en mi. No es tan sencillo; precisar en lo que siente alguien a quien ves de vez en cuando, a quien ves en los tiempos buenos únicamente, esos tiempos libres de cada uno, esos tiempos en los que se busca en realidad pasar el tiempo lo más ameno posible para descansar, para recobrar fuerzas y retomar la actividad de cada nuevo día.

No sé cuando te llamé amor, no lo recuerdo bien, pero en verdad no tardé... soy muy sensible... soy muy segura de lo que siento, pero muy insegura de lo que puedo inspirar a otros a sentir por mí. Recuerdo que te sentías un rey cuando se me escapó un te amo sin darme cuenta; un te amo después de los mucho 'te quiero' ya dichos, tu alegría era innegable cuando me escuchaste aquella vez y parecía ser el inicio de un amor sin fin... - ¡te encontré!, me repetías muchas veces; casi desde siempre trataba de empujarte fuera de aquella burbuja apetecible para ambos, con tal de estar más segura; con cada insistencia tuya en que me hablabas con verdad, con cada retracción tapándome la boca con un ¡Te amo! a ti, ¡sólo a ti princesa hermosa!, ¡Te amo y te quiero en mi vida!, ¡Eres el amor de mi vida!. No te imaginas como me elevabas, como me hechizabas, porque lo que miraba en tus ojos era amor, definitivamente la pureza con la que abrí mi ser, lo hacía ver así.

El tiempo transcurría, yo iba descubriendo más, tu también conociéndome y diciendo amarme así como soy. Algo nos empezó a fallar, principalmente a mí, que te puse en un pedestal donde nunca debía situarte, eres la criatura... no el Creador, mi amor estaba allí, pero algo faltaba en mí, lo precisaba, no iba bien, no como siempre lo había querido, no como figuraba en mis sueños de mujer. Sin intensión de hacerte daño tuve que alejarte, sentía que me asfixiaba, sentía que me hundía, sentía que si seguía, me iba a arrepentir y lo que podía haber sido ya no sería, causando amargura en tu vida y en la mía también;  quizá era incomprensible en el momento para ti, pues si, nos amamos, sé que es así, se que sientes mucho por mí y que eres enteramente correspondido, aunque no sé, si de eso estés del todo convencido; se me ocurre, puede que te pase igual que a mí. Tuve que hacerlo mi amor; el tiempo perfecto es de Dios y al menos para mí; es mucho más valioso no perderle a Él, tal vez tengas que ver o no en lo que me ocurría, mi paz se desvanecía porque definitivamente algo andaba mal en mi vida, algo era errado en nuestra manera de amarnos, debía por responsabilidad y más por amor, ver claro, tomar la decisión correcta en el momento correcto y salvar nuestra relación para definitivamente no dañarnos mutuamente.

Comprendo que en una sociedad "modernizada", en plena era del siglo XXI... incomprensible para muchos puede verse una vida en virtud, el valor de hacer las cosas bien, bajo guía de la voluntad divina antes que de la voluntad humana, incomprensible y hasta repudiada en una sociedad tan libertina puede resultar la castidad, no sólo corporal, sino de pensamiento y de vida. ¡Insuperable la belleza de aquella doncella joven, en la que Dios posó su mirada complacido! realmente distamos mucho las mujeres de hoy en día, de asemejarnos a la belleza y pureza de María, realmente los jóvenes de hoy, distan mucho de tener en sí y para sí mismos; la caballerosidad, rectitud y carácter de un hombre como Jesús. He querido pasar por mi blog, para dejar constancia de lo bello que es un amor que nace primero de Dios, si de Ti me he alejado Señor, te pido me perdones y me recibas en tu casa, porque mi vida te pertenece y los planes que tienes para mí, esos son los que deseo conocer al tiempo que vas conduciendo mis pasos, al tiempo que caminas conmigo, si caí en el error de creerme auto-suficiente, reconozco que de Ti únicamente dependo y que sin Ti, sólo sin Ti, no vivo. Gracias por permanecer conmigo en esta situación que se me hace difícil porque en verdad le amo y Tú lo sabes,  deseo con mi ser tenerte y darte el primer lugar Dios Santo y Bueno siempre, y que me enseñes a amarle como corresponde, después de Ti, a él; hombre que pusiste en mi camino, a quien deseo tu bendición nunca le falte y a quien en verdad quiero entregar un amor sincero, enriquecido, transformado y eterno que sólo de Ti, fuente de vida y amor, puede nacer para nuestra felicidad completa.

De corazón a corazón,


Manaveliza

5 ene. 2017

Juan (3, 11 -21)


El mandamiento más grande y más importante que como testimonio de vida nos dejo Jesús, es el AMOR, el amarnos los unos a los otros como Él nos ama es el principio para todo bien, para una vida pura, para un corazón limpio y para una felicidad eterna.

En sentimientos de envidia no puede haber amor, si nuestras obras son malas, provienen del maligno y en ellas no cabe el amor, ningún acto violento puede ser y hacerse en nombre del amor, la virtud es una y viene de Dios, no hay otro camino para aprender amar sino es Jesús mismo, su estilo tan propio y original de ser y hacer la voluntad del Padre, la obediencia a Él muy por encima de la voluntad propia le llevo a amar hasta el extremo, le llevo a amar sin límites, nos escandalizamos fácilmente por las cosas malas que acontecen a nuestro alrededor, nos burlamos y escandalizamos por los errores humanos, aún sabiendo que tarde o temprano podemos equivocarnos también, nos alegramos muchas veces del mal ajeno porque nos corroen el alma; sentimientos de orgullo y envidia, nos es mas frecuente el pesimismo y falta de fe, que hasta nos sorprendemos de que pueda existir el bien en el mundo. Ya nos hemos contaminado el alma y vagamos sin sentido, perdidos, cansados y faltos de amor verdadero, faltos de alegría en el corazón.

Que no nos sorprenda que por esforzarnos en ser buenos nos odien, a Él; que era perfecto, sin mancha y vivió haciendo el bien, le condenaron, le mataron y nada lograron quitarle porque es suya la vida y Él la dio; ¿quienes somos para que nos coronen por algo que nos sale bien; gracias a Él?; ¿quienes somos sin Él?. ¿Que tenemos? sino es nada, porque todo nos lo ha dado Él.

Sólo Dios es bueno, y un solo camino nos lleva a Él, amar de verdad y con obras, no sólo de palabras y de boca; nos es difícil desprendernos porque nos hemos enseñado a esperar que todo lo hagan por nosotros, que si es de saludar; nos saluden primero, que si hubo un disgusto; nos pidan perdón primero, que si es de servir; nos sirvan primero, y así sucesivamente con todo. Hemos dejado al orgullo pisotear al amor, hemos dejado al mal vencer al bien, pero en nuestras obras conocerán si realmente estamos vivos porque quien no ama no vive para sí ni para los demás.

Que tu voz se escuche Padre Misericordioso en el silencio de mi corazón, te pido que habites en lo más profundo de mi ser y enciende una luz en mi interior; para que te pueda ver ¡Oh Señor!, para permanecer en tu camino de verdad y vida hoy mañana y siempre. Gracias por cada nueva oportunidad de conocerte y deleitarme contigo que eres el Amor Perfecto y Verdadero.