El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

28 mar. 2017

ASÍ NACIÓ



Es verdad, estuve enamorada ya alguna vez... es verdad, me enamoro rápido, y así como rápido siento ir creciendo en mi el amor, rápido también detecto cuando algo no puede ser del todo bueno.

Es verdad, te había dicho que en mi pasado; hubo ya alguien que arrancó suspiros de mi alma... suspiros de los que nunca supo probablemente, porque no hubo la oportunidad, no nos la dimos; quien sabe, ¡por algo será!. Era sólo yo, la ilusa, la enamorada.

Es verdad, mi corazón no estaba muy dispuesto cuando llegaste a mi vida, no estaba preparada para recibir a alguien más en mi mundo solitario; acostumbrada estaba a mi soledad y a mi entera libertad.

Y te apareces un día, así tan atrevido y tan cordial, así tan caballero y a la vez tan animoso en buscar mi amistad... ¿por qué llegaste? tan desprevenido y tan agradecido con Dios de encontrarme un día, ¿por qué no preferiste seguir tu camino en pos de tu destino, sin que entrara en tu vida, sin que pudiera interrumpir lo que hasta entonces eras y vivías?. Quisiera saberlo, ¿por qué tuvimos que detenernos en indagar uno en el otro, en degustar nuestras conversaciones, en sentir que muy poco se nos prestaba el tiempo para conocernos, y aún así; tan hambrientos, intentábamos conseguir dar un paso más allá, ante el misterio que nos iba envolviendo?. Reías, reía... me hablabas y tu voz ya era un deleite para mis  oídos, me besabas y la dulzura de tus labios me dejaba con ansias de tenerte siempre; a escasos centímetros, siempre cerquita de mí. No me cansaré de repetir que tu abrazo fue el anzuelo, ese tierno, cálido y siempre recordado abrazo... fue lo que me acercó a ti, ese tu abrazo del que no quería soltarme nunca más, ¿quién te creíste?, ¿por qué lo hiciste?, tu no me conocías... pero me hiciste de inmediato, ser la niña protegida en tu regazo. Sentí un fuego desprenderse de tu pecho, sentí el latir agitado de tu corazón, como quien se ha salvado de algo peligroso; sentí que era tu niña, sentí que era la rosa cuidada y protegida en tu jardín. Si deseabas saberlo, así es como me sentí aquel día.

¿Qué nos pasó?... siento que desde entonces te buscaba, me buscabas, te pensaba y a mis sueños te invitaba, ¿Qué nos pasó?... quería saber si a ti te sucedía lo mismo, las mujeres somos más celestiales en el sentir, al menos yo. Ustedes, pueden serlo también; pero sólo cuando se enamoran de verdad sólo cuando llegan a amar a la par. Era el inicio, no podía imaginarte locamente enamorado de mi, no podía y reprochaba los sentimientos que empezaban a surgir, me sentía absurda; quería de algún modo retroceder cuando dije que sí, a una declaración tan simple que probablemente no estaba a la altura de mis expectativas, siempre muy ideales. Probablemente en un inicio tú jugabas al conquistador, probablemente besarme fue un gran logro que hacía crecer tu ego varonil; no mucho te costó lo reconozco, me sorprendiste y aunque hubo cierto descaro en tus ojos cuando pregunté por qué lo hiciste; quería en el fondo descubrir, las intensiones conmigo, lo que te acercaba a mí. Trataba de desviar mi pensamiento; de nuestro primer beso, casi no lo conseguía; si que era absurda, ¿verdad?; mi mundo ya no era el mismo, mi mundo en el que entraban mis sueños era un espacio inmenso que ocupaba yo y los invitados en mi pensamiento a quienes permitía pasar; llevaba el control, de mis sueños, emociones, retos y demás cosas que pasan por la mente de todo hombre o mujer que posee inteligencia.

Estaba entrando a un estado desconocido, totalmente desconocido para mi, la curiosidad pudo más y cuando me disponía a no continuar, decidí darnos la oportunidad. Eras feliz, se veía en tu mirada, mi actuación  no era muy natural, lo considero así porque vivía preocupada... te estudiaba, te retaba a hablarme con sinceridad siempre y buscaba en tus ojos la verdad de cada palabra dicha; podía tal vez tomarlo muy a la ligera, pero sucedía todo lo contrario, yo iba muy en serio; mi amor por ti iba creciendo, en realidad, el descubrirte más y más era mi pasatiempo favorito. Te empezaba a echar de menos cuando por las cosas, o responsabilidades propias de cada uno, el tiempo no se daba para vernos tan seguido. Dios Santo, me supe enamorada cuando lo que eras, lo que hacías, lo que sentías empezó a importarme más de la cuenta, a coste de que surgían sentimientos, emociones, pensamientos muy profundos en mi. No es tan sencillo; precisar en lo que siente alguien a quien ves de vez en cuando, a quien ves en los tiempos buenos únicamente, esos tiempos libres de cada uno, esos tiempos en los que se busca en realidad pasar el tiempo lo más ameno posible para descansar, para recobrar fuerzas y retomar la actividad de cada nuevo día.

No sé cuando te llamé amor, no lo recuerdo bien, pero en verdad no tardé... soy muy sensible... soy muy segura de lo que siento, pero muy insegura de lo que puedo inspirar a otros a sentir por mí. Recuerdo que te sentías un rey cuando se me escapó un te amo sin darme cuenta; un te amo después de los mucho 'te quiero' ya dichos, tu alegría era innegable cuando me escuchaste aquella vez y parecía ser el inicio de un amor sin fin... - ¡te encontré!, me repetías muchas veces; casi desde siempre trataba de empujarte fuera de aquella burbuja apetecible para ambos, con tal de estar más segura; con cada insistencia tuya en que me hablabas con verdad, con cada retracción tapándome la boca con un ¡Te amo! a ti, ¡sólo a ti princesa hermosa!, ¡Te amo y te quiero en mi vida!, ¡Eres el amor de mi vida!. No te imaginas como me elevabas, como me hechizabas, porque lo que miraba en tus ojos era amor, definitivamente la pureza con la que abrí mi ser, lo hacía ver así.

El tiempo transcurría, yo iba descubriendo más, tu también conociéndome y diciendo amarme así como soy. Algo nos empezó a fallar, principalmente a mí, que te puse en un pedestal donde nunca debía situarte, eres la criatura... no el Creador, mi amor estaba allí, pero algo faltaba en mí, lo precisaba, no iba bien, no como siempre lo había querido, no como figuraba en mis sueños de mujer. Sin intensión de hacerte daño tuve que alejarte, sentía que me asfixiaba, sentía que me hundía, sentía que si seguía, me iba a arrepentir y lo que podía haber sido ya no sería, causando amargura en tu vida y en la mía también;  quizá era incomprensible en el momento para ti, pues si, nos amamos, sé que es así, se que sientes mucho por mí y que eres enteramente correspondido, aunque no sé, si de eso estés del todo convencido; se me ocurre, puede que te pase igual que a mí. Tuve que hacerlo mi amor; el tiempo perfecto es de Dios y al menos para mí; es mucho más valioso no perderle a Él, tal vez tengas que ver o no en lo que me ocurría, mi paz se desvanecía porque definitivamente algo andaba mal en mi vida, algo era errado en nuestra manera de amarnos, debía por responsabilidad y más por amor, ver claro, tomar la decisión correcta en el momento correcto y salvar nuestra relación para definitivamente no dañarnos mutuamente.

Comprendo que en una sociedad "modernizada", en plena era del siglo XXI... incomprensible para muchos puede verse una vida en virtud, el valor de hacer las cosas bien, bajo guía de la voluntad divina antes que de la voluntad humana, incomprensible y hasta repudiada en una sociedad tan libertina puede resultar la castidad, no sólo corporal, sino de pensamiento y de vida. ¡Insuperable la belleza de aquella doncella joven, en la que Dios posó su mirada complacido! realmente distamos mucho las mujeres de hoy en día, de asemejarnos a la belleza y pureza de María, realmente los jóvenes de hoy, distan mucho de tener en sí y para sí mismos; la caballerosidad, rectitud y carácter de un hombre como Jesús. He querido pasar por mi blog, para dejar constancia de lo bello que es un amor que nace primero de Dios, si de Ti me he alejado Señor, te pido me perdones y me recibas en tu casa, porque mi vida te pertenece y los planes que tienes para mí, esos son los que deseo conocer al tiempo que vas conduciendo mis pasos, al tiempo que caminas conmigo, si caí en el error de creerme auto-suficiente, reconozco que de Ti únicamente dependo y que sin Ti, sólo sin Ti, no vivo. Gracias por permanecer conmigo en esta situación que se me hace difícil porque en verdad le amo y Tú lo sabes,  deseo con mi ser tenerte y darte el primer lugar Dios Santo y Bueno siempre, y que me enseñes a amarle como corresponde, después de Ti, a él; hombre que pusiste en mi camino, a quien deseo tu bendición nunca le falte y a quien en verdad quiero entregar un amor sincero, enriquecido, transformado y eterno que sólo de Ti, fuente de vida y amor, puede nacer para nuestra felicidad completa.

De corazón a corazón,


Manaveliza

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