El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

21 abr. 2017

SÚPLICA



Por mi misma no cobraré fuerza, porque mi cuerpo decae, mi alma se marchita, mi ánimo se debilita si aquel, por quien hemos cobrado vida, no vive en mí.

Me ha costado y aún me cuesta, vencerme a mí misma y dejarte ser; en mí. "Mi carga es liviana y mi  yugo es ligero"; nos has dicho, sin embargo mi propia pesadez es  la que no desecho para alivianar mi conciencia, para caminar libre de ataduras, para andar con holgura sabiendo que nada me falta si te tengo a Ti.

Hoy, quiero escucharte, quiero obrar conforme a tus directrices, quiero notar la diferencia de una vida sin sociego a una vida contigo, quiero conocerte más y darte cabida en mi. No la he pasado del todo bien, intentando ser alguien a mi manera, a mi ritmo, a mi escasa exigencia.

Tengo cansancio de esfuerzos vanos, de condescendencias con el parecer del mundo; tengo aflicción por lo que quiero sentir y no siento, por lo que quiero vivir y no vivo, por quien quiero ser y no soy, aflicción por no saber mismo cada cosa; al rumbo de lo que creo conveniente o no, voy a la deriva y mis pasos se dan, sin horizontes claros. El camino eres Tú y aunque lo sé, no lo sigo, las fuerzas del mal me someten y sólo te pido me rescates.

Vuelve la mirada a mi, que empiezo a buscarte incesantemente, vuelve y no me quites lo poco que tenga para serte útil, vuelve por favor y concédeme valor; quiero romper estas ataduras mundanas y elevar mi espíritu a Ti; que no haya más tiempo perdido, risas fingidas, alma insatisfecha; ¡lléname de tu gracia Señor! y ¡permítene regresar a tu Morada Santa!, te quiero Señor de mi vida, te quiero mi alimento, mi tesoro, mi dueño y mi Todo.

Mis palabras suenan a exigirte lo que ya me has dado, mis ambiciones siempre humanas y mis acciones equivocadas, si te pido mucho Señor, ten compasión y dame sólo lo que necesito, quiero vivir como Tú quieres que viva, pues estoy aquí porque así lo quieres, perdona mis torpezas y no hagas oídos sordos a esta humilde petición de quedarte conmigo y que yo pueda sentirte. Recuerdo lo feliz que soy cuando entras en mi casa y tu paz la inunda.


Jesús Amor Perfecto, por favor; no dejes que esta flor se marchite, ni que se crea la mas hermosa estando contigo, porque la hermosura es tuya.

Manaveliza

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