El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

2 may. 2017

NO RESISTIR AL ESPÍRITU SANTO


Hay tanto que evadir para encontrarte, hay tanto por hacer todos los días, de tal manera que logre sintonizar desde dentro, con lo que hay afuera, hay tanta bulla que me distrae, hay tanto hacer sin hacer nada. Vengo a Ti, porque tengo sed, vengo a Ti, porque sólo Tú, puedes saciar mi hambre y darme de comer el Pan de Vida, vengo; porque todo es inútil si Tú no estás presente y vivo en cada pensamiento, en cada ser y hacer de los hombres que te buscan y en Tí confían.

Me siento sola, me siento hundida, me siento vacía, estoy  sin ganas de seguir, sin vida... me acerco y me recoges, me miras y te compadeces, me llamas y yo que no quiero saber más nada; me dejo llevar por Ti y descanso. Mis pensamientos me traicionan, no son todos positivos y nobles, mis acciones son vagas y faltas de espíritu, me muevo por inercia en el camino, no soy; sino es Contigo.

Sé mi centro Señor y no me desampares, mi ser te clama y te necesita siempre; mi fe es débil y la quiero fuerte, mis ganas de vivir están, sólo si es en sintonía Contigo. Se mi roca y mi esperanza, no me abandones, ¡qué digo!; ¡no permitas que yo te abandone y me aleje!.
 
Tómame y moldéame Señor, déjame ser la obra perfecta de tus manos, tiemblo cada que intento porque lo intento con mis fuerzas únicamente, tiemblo cuando imagino quien puedo ser y quiero, pero mis acciones distan mucho del anhelo; me siento inútil y Tú, me ves hacer y deshacer mil cosas, planear y enserrarme en mí misma, sin salir de mi pesada rutina; y Tú, me ves ser y no ser, vivir y no vivir, sentir y no sentir, me ves feliz sin ser feliz realmente, me ves caer y recaer en el mismo error cientos de veces, el mismo error de intentar siempre; con lo que creo yo, sin descubrir lo que quieres Tú de mi, aquí.

Ya no quiero la comodidad a la que tanto me apego y me hace mal, ya no quiero ir, sin saber que es a Tí a quien busco y sigo cada día, ya no quiero y te pido que despiertes a Tu Santo Espíritu dormido en mí, que se cansó de hablarme porque no le presté atención, se cansó de orientarme porque tomé las riendas a mi modo, que se cansó de asistirme porque me creí autosuficiente ilusa y ciegamente.

Tú, ¡Santo Señor!, ¡Rey Eterno y Verdadero!, llegaste y te quedaste pero no te vemos, te esparces como el aire en todos los rincones, soplando vida. Creo en Ti, y aunque; mi fe es muy pequeñita, quiero ver que puede hacer ese diminuto granito de mostaza, de confianza total en Ti.

¡Perdóname Padre Nuestro!, ¡perdóname!... por no ser obediente a tus palabras; no soy la hija que honra a su Padre, no soy aquella digna de que le esperes siempre con los brazos abiertos y llenos de amor, aunque sé que así lo haces, incesante e incansablemente siempre... te suplico me ayudes, pues; no quiero vivir lejos de Ti, quiero hacer tu voluntad, por favor ayúdame y guíame desde el alba hasta el atardecer, hasta que cae la noche y el sueño cierra mis ojos para dormir en Ti, desde el principio al fin.

Tuya siempre, desde que me pensaste, 


Manaveliza

0 comentarios:

Publicar un comentario