El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

12 jul. 2017

EL PERDÓN


Andar ligeros de equipaje nos pides Señor, y yo traía a cuestas una pesada carga, abrí y heché a mirar que tanto sumaba el peso acumulado cargando en hombros para ir a rastras, casi estancada sin sueños y escasa de vida.

Me detuve un día, pensando en Ti; pensando en que hacía mucho que no te consultaba nada, que no dialogaba en serio, como para sentirme escuchada y atendida por Ti. Me miré y me dio tristeza ver el desgaste del tiempo perdido, de las luchas fracasadas, de las falsas intensiones y palabras desgastadas que a falta de ejemplo soltaba; como para relucir un poco que me hallaba en gracia, la gracia que me faltaba.

Era tal mi desgracia, que no alzaba a verte, era tal mi miseria, que lloré amargamente; intentando encontrar el justo instante en que de Tí empecé a alejarme. Me has dado una y tantas oportunidades, creería que ya no deseas mirarme volver, suplicarte, pero; recuerdo aquella parábola en la que pones de manifiesto la alegría celestial por un pecador que se arrepiente de verdad y vuelve a su Padre. Por una ovejita perdida; que la encuentras y feliz la llevas de regreso al rebaño; es mi consuelo conocer tu infinita Bondad y Misericordia, pero me pesa, en realidad me pesa ofenderte, me pesa traicionar tu amistad, aquella que la das con un amor incondicional, que sólo de Ti es Perfecto.

Perdoname ¡Oh Jesús! por ser débil y no permanecer contigo, por ir tras mis deseos y no abrigar los tuyos, por la soberbia de mi corazón que hace y deshace planes a favor y criterio propio; por decir que confío en Tí, cuando a la primera turbulencia e inseguridad ya estoy dudando, trato de propiciarme una vida asegurada en bienes materiales, en bienes tangibles, en personas a las que me apego y de las que exijo más de lo que debo, por ese egoísmo insano que no me deja amarlas libres, que me lleva a condicionarlas y finalmente a crear en ellas similar sentimiento de insatisfacción, porque no es un amor verdadero el que las acoge y las deja ser y estar en libertad. Perdona si me he olvidado de amarte, de saludarte cada mañana, de considerarte vital, de clamar tu ayuda, por tender a minimizar errores que son graves y justificar lo injustificable, por la desobediencia que me mantuvo aprisionada largo tiempo y cegada de los valores que vienen de Ti, aquellos que tanta falta le hacen a la vida de las personas.

Tú eres el Señor del tiempo, de todo cuanto existe, Tú eres el dador de todo bien, Tú eres la Verdad Suprema que tanto he buscado en otros lados y la luz, que no me abandona haciendo que no camine en oscuridad; si la mantengo encendida y muy cerca.

Dame Señor un corazón que te busque sinceramente y necesitado de Ti siempre, toma mi voluntad y acógeme de nuevo, sé mi luz y mi fortaleza, se mi bálsamo de paz, mi alimento espiritual, mi dulce amor. Tú conoces lo que quiero, pero Tú sabes lo que necesito Señor, permite que sea dócil y mi vida te acoja mejor; cada nuevo día, que no desaproveche el deleite de estar contigo y cada vez más cerca de tu Infinito Amor.

Así, como te he pedido por mi, te pido por él, aquel a quien he amado; quizas equivocadamente, pero que en mi; sólo cabe desearle bienestar y felicidad real, te pido Señor que le acompañes en su caminar, que lleve paz en su interior y viva libre de ataduras, que no broten sentimientos ajenos al amor, que haya luz y alegría en su vida, bendice a todos en su familia.

Respeto las desiciones, respeto los sentimientos, no me aferro a ellos, no me pertencen Señor, te agredezco porque en su momento han sido parte de mi y también de él, me los diste y a tí los entrego de vuelta para que los mires con amor y los santifiques, para que le otorgues a mi corazón la calma y le enseñes a amar como tu amas, gracias por tus bendiciones, gracias por tu amistad que ha estado para mí aunque yo por mis errores no la he sabido apreciar. Corrígeme y encausa mis caminos Señor, que sólo quiero estar en tu Verdad, si es necesario el dolor, aumenta mi paciencia, aumenta mi fe y sobre todo el amor con el que me uno a Ti y te hago partícipe de la vida que me diste, así mismo Tú a mi, de la vida eterna que nos prometiste. 

Sabes que tengo miedo de desagradarte, sabes que tengo miedo de no estar a tiempo de enmendarme, sabes que me undo facilmente, por eso por favor; no te apartes y no dejes que yo, tome el camino fácil. Amado Jesús en Tí Confío y a Tu Voluntad me entrego.

ABRIR EL CORAZÓN AL AMOR


Aquí me tienes Señor, con vida gracias a tí, aún sigo en la tierra; esperanzada en que el bien, que sólo de Ti nos viene, venza al mal que nos asecha; que trata de alejarnos y hundirnnos en la inmundicia del pecado.

Fuente de vida y amor; rocíanos con tu sabíduría, ten misericordia de nosotros tus hijos; no nos apartes tu mirada y condúcenos... levántanos, sostennos en tu verdad en todo momento.

Es frágil nuestro pensamiento, es débil nuestra carne, aún cuando está pronto el espíritu, Tú que te hiciste uno de nosotros no fuiste como nosotros, tu escencia es luz, pureza, amor y verdad, todo lo llenas, nada es tan indispensable que tu santa prescencia, que tu amor, que tu sólo ser vivo que nada deja en vacío.

No conozco el futuro y es mejor no saberlo, tengo esperanza, tengo sueños, tengo ganas de luchar, pero por Ti, por agradarte a Ti. El sólo hecho de lograrlo y acercarme cada día más a Tí ya me alegra tanto los días. No quiero dejarme vencer en este sagrado anhelo.

La semillita de la fe va creciendo y quiero dar fruto, la semillita del amor se esparce poco a poco y tan sólo quiero, mirar como tú miras, sin ningún prejuicio, sin níngun egoísmo, sin intereses mezquinos, en completa libertad; dame un corazón ¡Oh Dios!, grande para amar, dame un corazón fuerte y suavecito a la vez, que sea tu paz la que inunde mi ser para llevarte y darte a conocer por donde tu me lleves.

No puede, ni quiere; mi vida apartarte ni un sólo segundo, no soy, no soy más que tu instrumento, pequeñito... pero que a medida que se abandona y te deja obrar, es más útil. Mi corazón es tan feliz cuando te tiene y sintiendo el amor que eres y que generosamente te das para llenarlo todo.

Gracias eternas siempre Papito Dios por estar conmigo y por darte a nosotros. Eres el AMOR.

Manaveliza