El silencio del corazón

"La dulce melodía del alma, que el corazón canta y la razón acompaña"

21 sept. 2017

ANHELAR, SOLTAR, VIVIR EN SU PAZ

Un amor puro... lo que desde siempre he anhelado, lo que tanto he buscado, lo que he querido vivir aquí y ahora para que sea un cielo, un hacer tu voluntad y sentirme vivir con un propósito infalible.

Un deseo ardiente de amar, sólo amar; en todo momento, en todo tiempo; me engañé, no es posible vivirlo así: en una relación de pareja donde las prioridades son distintas, donde la fe es dispareja, donde el propósito del encuentro no es el mismo, donde ambos son propensos a caer a los deseos de la carne y no ambos espíritus, están fortalecidos en tu gracia. O bien uno arrastra al otro y en mala hora confiar en nuestras propias fuerzas (maldito el hombre que confía en el hombre), sólo contigo se vence el mal, sólo contigo es posible dejar de lado las tentaciones del mundo, Tuya es la victoria; de nuestra propia naturaleza, es errar; pero llamados estamos, a perfecionarnos Contigo.

Perdona mis torpezas, perdona mis faltas, el engaño en el que me sumergí, restaura mi vida Señor y llévame a puerto seguro, llévame a amarte más y más; a amar como tu amas, a vivir feliz, a dar felicidad, a sonreirle a la vida y a encontrar el deleite de hallarme en gracia, en Tu gracia.

Sabes lo que hay en mi corazón, muy aparte del dolor que ahora siento, está el deseo de bienestar; en la vida de todos con quienes Tú me permitiste compartir y aprender. Concédele a él el favor de seguir adelante feliz, concédele oportunidades para crecer, para no renunciar a tu verdad; cuando estamos en ella hay libertad. Tú me lo diste Señor, a Tí te lo entrego.

Mi corazón es fuerte y seguirá siendo fuerte sólo por Tí, a nada me aferro, pues nada es mío, nada tengo, Todo me lo has dado Tú. Ten compasión de mí, no me desampares y permite que mi ser nunca te aparte, nunca se crea autosuficiente, Te necesito en todo momento, te necesito siempre.

Jesús, Tú lo sabes todo y sabes que nunca hubiera querido que nadie que se encuentre conmigo salga lastimado, pero el pecado hiere y sólo Tú tienes el poder de dignificarnos de nuevo, siempre que nuestra libertad te acoja y te acepte como el Salvador que Tú eres. Sana mi corazón, sana mi vida, que fluya el perdón por todo mi ser, que fluya el amor y le deje ser libre y me libere. Conoces lo dificil que ha resultado para mi esta transición, de la muerte a la vida, de un letargo a un respiro en Tí, de salir de la esclavitud del pecado, a una libertad en tu verdad; seguramente tampoco ha sido fácil para él y si de pronto lo fue, no tiene culpa, yo lo toleré, yo lo permití, yo me engañé; no le tomes en cuenta este pecado y permite que avance a pasos agigantados hacia el bien, te lo pido de corazón.

Ahora me aparto, como es su deseo; me alejo porque me sigo hiriendo, le suelto, porque no hacerlo se lo impide a él y es lo que quiere. No puedo poner un deseo en un corazón que no es mío, un amor en su corazón o mendigarlo yo como si de Ti no lo tuviera, como si no supiera o no creyera; que aunque herido mi ser y el corazón se sienta, el sólo tenerte le llena.

Gracias Dios, por Tu Amor Infinito; porque me regalaste hermosos momentos, fueron vida no sólo en mi vida, sino en la suya también. Gracias por todo lo bueno, por las lecciones que me dejan las malas experiencias, por el recuerdo que perdurará en mi memoria, de forma distinta; esta vez sin dañarme, sin añorar lo que dejó de ser, sin juzgar y sólo aceptar.

Que tu voluntad se cumpla en mí, a tiempo, a Tu tiempo perfecto Señor. Espero sólo en Ti, Jesús; mi confianza, mi vida y mi esperanza las pongo en tus manos, de donde nunca devieron salir. Cuida de mi y hazme volver a tu remanso de paz, aún en medio de la tempestad, hazme volver a Ti, Jesús; Amor de amores, Rey de reyes, Señor de señores, que mis pensamientos, mis acciones y mi vida descansen en Ti y den frutos para Ti.

Tú, si no me sueltes... Tú, si no permitas que yo te suelte.


Manaveliza

12 jul. 2017

EL PERDÓN


Andar ligeros de equipaje nos pides Señor, y yo traía a cuestas una pesada carga, abrí y heché a mirar que tanto sumaba el peso acumulado cargando en hombros para ir a rastras, casi estancada sin sueños y escasa de vida.

Me detuve un día, pensando en Ti; pensando en que hacía mucho que no te consultaba nada, que no dialogaba en serio, como para sentirme escuchada y atendida por Ti. Me miré y me dio tristeza ver el desgaste del tiempo perdido, de las luchas fracasadas, de las falsas intensiones y palabras desgastadas que a falta de ejemplo soltaba; como para relucir un poco que me hallaba en gracia, la gracia que me faltaba.

Era tal mi desgracia, que no alzaba a verte, era tal mi miseria, que lloré amargamente; intentando encontrar el justo instante en que de Tí empecé a alejarme. Me has dado una y tantas oportunidades, creería que ya no deseas mirarme volver, suplicarte, pero; recuerdo aquella parábola en la que pones de manifiesto la alegría celestial por un pecador que se arrepiente de verdad y vuelve a su Padre. Por una ovejita perdida; que la encuentras y feliz la llevas de regreso al rebaño; es mi consuelo conocer tu infinita Bondad y Misericordia, pero me pesa, en realidad me pesa ofenderte, me pesa traicionar tu amistad, aquella que la das con un amor incondicional, que sólo de Ti es Perfecto.

Perdoname ¡Oh Jesús! por ser débil y no permanecer contigo, por ir tras mis deseos y no abrigar los tuyos, por la soberbia de mi corazón que hace y deshace planes a favor y criterio propio; por decir que confío en Tí, cuando a la primera turbulencia e inseguridad ya estoy dudando, trato de propiciarme una vida asegurada en bienes materiales, en bienes tangibles, en personas a las que me apego y de las que exijo más de lo que debo, por ese egoísmo insano que no me deja amarlas libres, que me lleva a condicionarlas y finalmente a crear en ellas similar sentimiento de insatisfacción, porque no es un amor verdadero el que las acoge y las deja ser y estar en libertad. Perdona si me he olvidado de amarte, de saludarte cada mañana, de considerarte vital, de clamar tu ayuda, por tender a minimizar errores que son graves y justificar lo injustificable, por la desobediencia que me mantuvo aprisionada largo tiempo y cegada de los valores que vienen de Ti, aquellos que tanta falta le hacen a la vida de las personas.

Tú eres el Señor del tiempo, de todo cuanto existe, Tú eres el dador de todo bien, Tú eres la Verdad Suprema que tanto he buscado en otros lados y la luz, que no me abandona haciendo que no camine en oscuridad; si la mantengo encendida y muy cerca.

Dame Señor un corazón que te busque sinceramente y necesitado de Ti siempre, toma mi voluntad y acógeme de nuevo, sé mi luz y mi fortaleza, se mi bálsamo de paz, mi alimento espiritual, mi dulce amor. Tú conoces lo que quiero, pero Tú sabes lo que necesito Señor, permite que sea dócil y mi vida te acoja mejor; cada nuevo día, que no desaproveche el deleite de estar contigo y cada vez más cerca de tu Infinito Amor.

Así, como te he pedido por mi, te pido por él, aquel a quien he amado; quizas equivocadamente, pero que en mi; sólo cabe desearle bienestar y felicidad real, te pido Señor que le acompañes en su caminar, que lleve paz en su interior y viva libre de ataduras, que no broten sentimientos ajenos al amor, que haya luz y alegría en su vida, bendice a todos en su familia.

Respeto las desiciones, respeto los sentimientos, no me aferro a ellos, no me pertencen Señor, te agredezco porque en su momento han sido parte de mi y también de él, me los diste y a tí los entrego de vuelta para que los mires con amor y los santifiques, para que le otorgues a mi corazón la calma y le enseñes a amar como tu amas, gracias por tus bendiciones, gracias por tu amistad que ha estado para mí aunque yo por mis errores no la he sabido apreciar. Corrígeme y encausa mis caminos Señor, que sólo quiero estar en tu Verdad, si es necesario el dolor, aumenta mi paciencia, aumenta mi fe y sobre todo el amor con el que me uno a Ti y te hago partícipe de la vida que me diste, así mismo Tú a mi, de la vida eterna que nos prometiste. 

Sabes que tengo miedo de desagradarte, sabes que tengo miedo de no estar a tiempo de enmendarme, sabes que me undo facilmente, por eso por favor; no te apartes y no dejes que yo, tome el camino fácil. Amado Jesús en Tí Confío y a Tu Voluntad me entrego.

ABRIR EL CORAZÓN AL AMOR


Aquí me tienes Señor, con vida gracias a tí, aún sigo en la tierra; esperanzada en que el bien, que sólo de Ti nos viene, venza al mal que nos asecha; que trata de alejarnos y hundirnnos en la inmundicia del pecado.

Fuente de vida y amor; rocíanos con tu sabíduría, ten misericordia de nosotros tus hijos; no nos apartes tu mirada y condúcenos... levántanos, sostennos en tu verdad en todo momento.

Es frágil nuestro pensamiento, es débil nuestra carne, aún cuando está pronto el espíritu, Tú que te hiciste uno de nosotros no fuiste como nosotros, tu escencia es luz, pureza, amor y verdad, todo lo llenas, nada es tan indispensable que tu santa prescencia, que tu amor, que tu sólo ser vivo que nada deja en vacío.

No conozco el futuro y es mejor no saberlo, tengo esperanza, tengo sueños, tengo ganas de luchar, pero por Ti, por agradarte a Ti. El sólo hecho de lograrlo y acercarme cada día más a Tí ya me alegra tanto los días. No quiero dejarme vencer en este sagrado anhelo.

La semillita de la fe va creciendo y quiero dar fruto, la semillita del amor se esparce poco a poco y tan sólo quiero, mirar como tú miras, sin ningún prejuicio, sin níngun egoísmo, sin intereses mezquinos, en completa libertad; dame un corazón ¡Oh Dios!, grande para amar, dame un corazón fuerte y suavecito a la vez, que sea tu paz la que inunde mi ser para llevarte y darte a conocer por donde tu me lleves.

No puede, ni quiere; mi vida apartarte ni un sólo segundo, no soy, no soy más que tu instrumento, pequeñito... pero que a medida que se abandona y te deja obrar, es más útil. Mi corazón es tan feliz cuando te tiene y sintiendo el amor que eres y que generosamente te das para llenarlo todo.

Gracias eternas siempre Papito Dios por estar conmigo y por darte a nosotros. Eres el AMOR.

Manaveliza

23 may. 2017

ANHELO



Ya no hay ruido que soporte, el pensamiento va y viene, divaga, es frágil, inquieto y seducible. Quiero hacer mío el hábito de la oración y no se qué decirte Señor, siempre son quejas las mías, siempre un descontento y una falta de Ti insostenible.

Si más ondara en Ti y me dejara inundar por Ti, sería realmente feliz, condúceme Señor que trato y no puedo quedarme más tiempo, me desvío; sino es en acciones es en pensamiento; siento un nudo en la garganta, cuando me veo desvanecerme triste; por lo que atañe al espíritu desolado y vacío. Sino te tiene a Tí no tiene nada, si te tiene a Ti es enteramente feliz.

Ten piedad de mí, que no te merezco; pero te busco y te quiero en mi vida, ¡insértate en mi corazón y habítalo Señor!; que te necesito, ¡realmente te necesito!. Quédate y lléname de valor, que lo que más deseo es recuperarte y no perderte nunca más. Eres el AMOR.

Nada temo si es contigo Señor, sin embargo hay demasiadas barreras cuando mi pensamiento y mi corazón te apartan, cuando mis acciones te condenan y te matan. No lo permitas más, ya hay demasiada maldad en el mundo, ya hay tanta inmoralidad, mentira, falsedad. Una luz de esperanza sigue emitiendo su brillo y nunca se apagará porque es el fuego de tu Amor rodeando al mundo entero, aunque seamos indignos de Ti, Bondad Eterna, no te has ido y te quedas junto a nosotros, te he sentido desde que existo y mis sentidos empezaron a abrirse; te he tenido cerquita y eres lo más dulce que he podido apreciar, lo más sublime y bello que mi alma pueda contemplar y sentir a traves de la fe y la esperanza.

Muestrate en nuevos rostros Señor, renueva todos los rincones, llena todos los espacios y vive en cada ser que a Tí mismo te pertenece, mi ser es todo tuyo, por favor recógelo; remienda mis entrañas, reconstruye mi espíritu y vuelve a moldear mi corazón; me has amado tanto y me amas que no puedo salirme de tu abrazo y dejar de mirarte, no puedo desconocerte ni dejar al abandono el deseo de amarte con más fuerza cada vez, con más entereza para un día volver a Ti y ser feliz eternamente contigo.

Manaveliza


17 may. 2017

EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS PARTIÓ

Incomunicada anduve algunos días, no muchos pero en el trascurso pasó algo y no pude enterarme a tiempo, me sentí triste luego por lo que leían mis ojos, había partido a la morada celestial el hermano de un amigo y ya había pasado el sepelio, conocíamos de la situación sus compañeros y amigos de trabajo, estaba mal; las esperanzas de que recupere el movimiento de sus extremidades, eran casi nulas a criterio de los médicos, un tumor cerebral; consumía su vida de a poco. Yo, era incapaz de preguntarle a él cómo seguía su hermano; sentía que se quebrantaba, me pasaba lo mismo poniéndome en sus zapatos; imaginar cualquier pérdida o tragedia cercana, con algún ser amado en mi caso, me hacía estremeser, sentir y desear que no pase algo así en la vida de nadie.

Imagino que es muy grande el dolor, aún más; cuando te debates tratando de hacer hasta lo imposible por cambiar el curso de lo que vemos venir. No me quiero atrever a pronunciarlo; el miedo más grande ocurre, cuando amando tanto nos reprimimos y no decimos a nuestros seres queridos lo importante que son en nuestras vidas y lo mucho que les amamos, no transmitimos a nuestros amigos, compañeros y hermanos a nuestro alrededor, el afecto; el sincero aprecio, nunca es tarde para intentarlo, si... demasiado tarde; no hacerlo ahora. Me temo que me ha pasado, que por estar perdida en mis pensamientos del día a día, de lo que espero, me distrigo mucho; y lo que debo expresar ya no lo expreso, o me dentengo muchas veces por creer que los demás pueden mal interpretar mi manera de ser y la coordialidad permanente, pueda ser vista como actos de adulamiento.

Casi no hago nada,  en definitiva a las personas que tengo cerca; pareciera molestarles mi seriedad en las cosas que merecen respeto, mi fe, mi tratar de poner un pensamiento diferente y la actitud de reproche sobre conductas con las que no puedo estar de acuerdo, tampoco habría razón para condenar o juzgar a quien procede contrariamente. Quisiera gritar muchas veces, y hacer caer en cuenta; a la gente que se queja frecuentemente de la realidad en que vivimos, que todo lo que ocurre es por nosotros mismos. Los padres se abandonan, por no decir; evaden la responsabilidad de una buena educación a sus hijos, no hago referencia a la colegiatura que puedan darles o al nivel de estudio universitario o superior al que puedan proyectarles, concretamente me refiero a la calidad humana, a los valores, al vivir bien, al ser honesto y transparente en las acciones. No son todos, pero si la mayoría los que caminamos por la vida en un ir y venir, sin la más sana satisfación de terminar el día, agotados realmente; porque en verdad vivimos lo que quisimos vivir, no cansados por la rutina, que nos acostumbramos a cargar sobre los hombros a todos lados; porque nos sentimos prisioneros hasta por el trabajo o las cosas que realizamos.

La verdad cae al piso y todos pasan por encima muy campantes, la dignidad de cada persona tiene valor, pero le pusieron muy bajo precio al clasificarla. Todos tenemos la dignidad de ser hijos de Dios y ninguna religión, ateo, o grupo sectario, pueden decir lo contrario; somos sus hijos muy amados pero somos unos hijos muy desobedientes, desagradecidos, infelices y tercos también. Tenemos un Padre totalmente amoroso y generoso, totalmente poderoso, y no le tenemos por héroe, no le amamos y casi nada dialogamos con Él, tenemos un Padre que cuida siempre de nosotros y nos sentimos abandonados por Él en cada circunstancia adversa, tenemos un Padre que respeta nuestra libertad y nos deja ser, sin embargo; nos hacemos prisioneros al rato o nos victimizamos, porque nuestros pensamientos y conducta; se alejan caprichosamente de lo que Él considera bueno para nosotros, de hacia dónde Él, trata de conducirnos y llevarnos; en conquista de un tesoro verdadero (nuestro ser, nuestro espíritu), pero nuestros ojos; se absortan con las pequeñeces de la tierra y se quedan cortos, para ver los grandes planes que Él desde que nos pensó, ya trazó en nuestra peregrina vida.

Realmente somos unos locos; llamando locos a los cuerdos, realmente sabemos lo que es bueno y es absurdo ya no desear tanto ser bueno, mejor fama tiene el que se pasa de vivo, el que no se deja, el que entre comillas "se hace respetar" con un vocabulario vulgar y soez, o el que se engrandece en su ego, por no creer en Dios y no sentir la necesidad y dependencia de Él. Aquel que se cruce con lo que acabo de escribir y no lo quiera notarlo; es un necio, si se atreve a pensar: que Dios no es Alguien Vivo y Presente sin límites de espacio y tiempo. Dios es amor y vive, ¡no nos necesita!, pero nosotros; ¡si le necesitamos!, no nos abandona hagamos lo que hagamos, porque es Amor Infinito, sólo que... nos cerramos sin palpar, de que negando su existencia e imposibilitando a su divina presencia; actuar en nosotros, nos hacemos tanto daño.

No es mucho el tiempo que estaremos vivos en la tierra, no es mucho el tiempo que tenemos para asumir con fe, que lo único necesario para vivir a plenitud, es amar; como Dios quiere, no me sorprende la facilidad en que Él trata de simplificarnos la vida, solamente en que sepamos acoger su Santa Voluntad. Ya mucho se discute sobre un sin sentido, que nos lleva a movernos por el mundo de forma egoista y tristemente vacía, enamórate de la verdad y Dios hará el resto.

Se que Dios abraza el corazón de cada hijo suyo y creo que el hermano de mi amigo ahora está en su Santa Gloria, en su Divina Presencia Celestial. Padre Santo y Bueno, concede fe y valor a su familia, son momentos difíciles en los que sólo Tú, puedes aliviar y poner paz.


De corazón a corazón,

Manaveliza