21 sept. 2017

ANHELAR, SOLTAR, VIVIR EN SU PAZ


Un amor puro... lo que desde siempre he anhelado, lo que tanto he buscado, lo que he querido vivir aquí y ahora para que sea un cielo, un hacer tu voluntad y sentirme vivir con un propósito infalible.

Un deseo ardiente de amar, sólo amar; en todo momento, en todo tiempo; me engañé, no es posible vivirlo así: en una relación de pareja donde las prioridades son distintas, donde la fe es dispareja, donde el propósito del encuentro no es el mismo, donde ambos son propensos a caer a los deseos de la carne y no ambos espíritus, están fortalecidos en tu gracia. O bien uno arrastra al otro y en mala hora confiar en nuestras propias fuerzas (maldito el hombre que confía en el hombre), sólo contigo se vence el mal, sólo contigo es posible dejar de lado las tentaciones del mundo, Tuya es la victoria; de nuestra propia naturaleza, es errar; pero llamados estamos, a perfecionarnos Contigo.

Perdona mis torpezas, perdona mis faltas, el engaño en el que me sumergí, restaura mi vida Señor y llévame a puerto seguro, llévame a amarte más y más; a amar como tu amas, a vivir feliz, a dar felicidad, a sonreirle a la vida y a encontrar el deleite de hallarme en gracia, en Tu gracia.

Sabes lo que hay en mi corazón, muy aparte del dolor que ahora siento, está el deseo de bienestar; en la vida de todos con quienes Tú me permitiste compartir y aprender. Concédele a él el favor de seguir adelante feliz, concédele oportunidades para crecer, para no renunciar a tu verdad; cuando estamos en ella hay libertad. Tú me lo diste Señor, a Tí te lo entrego.

Mi corazón es fuerte y seguirá siendo fuerte sólo por Tí, a nada me aferro, pues nada es mío, nada tengo, Todo me lo has dado Tú. Ten compasión de mí, no me desampares y permite que mi ser nunca te aparte, nunca se crea autosuficiente, Te necesito en todo momento, te necesito siempre.

Jesús, Tú lo sabes todo y sabes que nunca hubiera querido que nadie que se encuentre conmigo salga lastimado, pero el pecado hiere y sólo Tú tienes el poder de dignificarnos de nuevo, siempre que nuestra libertad te acoja y te acepte como el Salvador que Tú eres. Sana mi corazón, sana mi vida, que fluya el perdón por todo mi ser, que fluya el amor y le deje ser libre y me libere. Conoces lo dificil que ha resultado para mi esta transición, de la muerte a la vida, de un letargo a un respiro en Tí, de salir de la esclavitud del pecado, a una libertad en tu verdad; seguramente tampoco ha sido fácil para él y si de pronto lo fue, no tiene culpa, yo lo toleré, yo lo permití, yo me engañé; no le tomes en cuenta este pecado y permite que avance a pasos agigantados hacia el bien, te lo pido de corazón.

Ahora me aparto, como es su deseo; me alejo porque me sigo hiriendo, le suelto, porque no hacerlo se lo impide a él y es lo que quiere. No puedo poner un deseo en un corazón que no es mío, un amor en su corazón o mendigarlo yo como si de Ti no lo tuviera, como si no supiera o no creyera; que aunque herido mi ser y el corazón se sienta, el sólo tenerte le llena.

Gracias Dios, por Tu Amor Infinito; porque me regalaste hermosos momentos, fueron vida no sólo en mi vida, sino en la suya también. Gracias por todo lo bueno, por las lecciones que me dejan las malas experiencias, por el recuerdo que perdurará en mi memoria, de forma distinta; esta vez sin dañarme, sin añorar lo que dejó de ser, sin juzgar y sólo aceptar.

Que tu voluntad se cumpla en mí, a tiempo, a Tu tiempo perfecto Señor. Espero sólo en Ti, Jesús; mi confianza, mi vida y mi esperanza las pongo en tus manos, de donde nunca devieron salir. Cuida de mi y hazme volver a tu remanso de paz, aún en medio de la tempestad, hazme volver a Ti, Jesús; Amor de amores, Rey de reyes, Señor de señores, que mis pensamientos, mis acciones y mi vida descansen en Ti y den frutos para Ti.

Tú, si no me sueltes... Tú, si no permitas que yo te suelte.


Manaveliza

12 jul. 2017

EL PERDÓN


Andar ligeros de equipaje nos pides Señor, y yo traía a cuestas una pesada carga, abrí y heché a mirar que tanto sumaba el peso acumulado cargando en hombros para ir a rastras, casi estancada sin sueños y escasa de vida.

Me detuve un día, pensando en Ti; pensando en que hacía mucho que no te consultaba nada, que no dialogaba en serio, como para sentirme escuchada y atendida por Ti. Me miré y me dio tristeza ver el desgaste del tiempo perdido, de las luchas fracasadas, de las falsas intensiones y palabras desgastadas que a falta de ejemplo soltaba; como para relucir un poco que me hallaba en gracia, la gracia que me faltaba.

Era tal mi desgracia, que no alzaba a verte, era tal mi miseria, que lloré amargamente; intentando encontrar el justo instante en que de Tí empecé a alejarme. Me has dado una y tantas oportunidades, creería que ya no deseas mirarme volver, suplicarte, pero; recuerdo aquella parábola en la que pones de manifiesto la alegría celestial por un pecador que se arrepiente de verdad y vuelve a su Padre. Por una ovejita perdida; que la encuentras y feliz la llevas de regreso al rebaño; es mi consuelo conocer tu infinita Bondad y Misericordia, pero me pesa, en realidad me pesa ofenderte, me pesa traicionar tu amistad, aquella que la das con un amor incondicional, que sólo de Ti es Perfecto.

Perdoname ¡Oh Jesús! por ser débil y no permanecer contigo, por ir tras mis deseos y no abrigar los tuyos, por la soberbia de mi corazón que hace y deshace planes a favor y criterio propio; por decir que confío en Tí, cuando a la primera turbulencia e inseguridad ya estoy dudando, trato de propiciarme una vida asegurada en bienes materiales, en bienes tangibles, en personas a las que me apego y de las que exijo más de lo que debo, por ese egoísmo insano que no me deja amarlas libres, que me lleva a condicionarlas y finalmente a crear en ellas similar sentimiento de insatisfacción, porque no es un amor verdadero el que las acoge y las deja ser y estar en libertad. Perdona si me he olvidado de amarte, de saludarte cada mañana, de considerarte vital, de clamar tu ayuda, por tender a minimizar errores que son graves y justificar lo injustificable, por la desobediencia que me mantuvo aprisionada largo tiempo y cegada de los valores que vienen de Ti, aquellos que tanta falta le hacen a la vida de las personas.

Tú eres el Señor del tiempo, de todo cuanto existe, Tú eres el dador de todo bien, Tú eres la Verdad Suprema que tanto he buscado en otros lados y la luz, que no me abandona haciendo que no camine en oscuridad; si la mantengo encendida y muy cerca.

Dame Señor un corazón que te busque sinceramente y necesitado de Ti siempre, toma mi voluntad y acógeme de nuevo, sé mi luz y mi fortaleza, se mi bálsamo de paz, mi alimento espiritual, mi dulce amor. Tú conoces lo que quiero, pero Tú sabes lo que necesito Señor, permite que sea dócil y mi vida te acoja mejor; cada nuevo día, que no desaproveche el deleite de estar contigo y cada vez más cerca de tu Infinito Amor.

Así, como te he pedido por mi, te pido por él, aquel a quien he amado; quizas equivocadamente, pero que en mi; sólo cabe desearle bienestar y felicidad real, te pido Señor que le acompañes en su caminar, que lleve paz en su interior y viva libre de ataduras, que no broten sentimientos ajenos al amor, que haya luz y alegría en su vida, bendice a todos en su familia.

Respeto las desiciones, respeto los sentimientos, no me aferro a ellos, no me pertencen Señor, te agredezco porque en su momento han sido parte de mi y también de él, me los diste y a tí los entrego de vuelta para que los mires con amor y los santifiques, para que le otorgues a mi corazón la calma y le enseñes a amar como tu amas, gracias por tus bendiciones, gracias por tu amistad que ha estado para mí aunque yo por mis errores no la he sabido apreciar. Corrígeme y encausa mis caminos Señor, que sólo quiero estar en tu Verdad, si es necesario el dolor, aumenta mi paciencia, aumenta mi fe y sobre todo el amor con el que me uno a Ti y te hago partícipe de la vida que me diste, así mismo Tú a mi, de la vida eterna que nos prometiste. 

Sabes que tengo miedo de desagradarte, sabes que tengo miedo de no estar a tiempo de enmendarme, sabes que me undo facilmente, por eso por favor; no te apartes y no dejes que yo, tome el camino fácil. Amado Jesús en Tí Confío y a Tu Voluntad me entrego.

ABRIR EL CORAZÓN AL AMOR


Aquí me tienes Señor, con vida gracias a tí, aún sigo en la tierra; esperanzada en que el bien, que sólo de Ti nos viene, venza al mal que nos asecha; que trata de alejarnos y hundirnnos en la inmundicia del pecado.

Fuente de vida y amor; rocíanos con tu sabíduría, ten misericordia de nosotros tus hijos; no nos apartes tu mirada y condúcenos... levántanos, sostennos en tu verdad en todo momento.

Es frágil nuestro pensamiento, es débil nuestra carne, aún cuando está pronto el espíritu, Tú que te hiciste uno de nosotros no fuiste como nosotros, tu esencia es luz, pureza, amor y verdad, todo lo llenas, nada es tan indispensable que tu santa presencia, que tu amor, que tu sólo ser vivo que nada deja en vacío.

No conozco el futuro y es mejor no saberlo, tengo esperanza, tengo sueños, tengo ganas de luchar, pero por Ti, por agradarte a Ti. El sólo hecho de lograrlo y acercarme cada día más a Tí ya me alegra tanto los días. No quiero dejarme vencer en este sagrado anhelo.

La semilla de la fe va creciendo y quiero dar fruto, la semilla del amor se esparce poco a poco y tan sólo quiero, mirar como tú miras, sin ningún prejuicio, sin ningún egoísmo, sin intereses mezquinos, en completa libertad; dame un corazón ¡Oh Dios!, grande para amar, dame un corazón fuerte y suave a la vez, que sea tu paz la que inunde mi ser para llevarte y darte a conocer por donde tu me lleves.

No puede, ni quiere; mi vida apartarte ni un sólo segundo, no soy, no soy más que tu instrumento, tan inútil sin Ti... pero que a medida que se abandona y te deja obrar, es más útil. Mi corazón es tan feliz cuando te tiene y sintiéndote es como alcanza su plenitud. 

Gracias, eternamente gracias Papito Dios, por estar conmigo y por darte a nosotros. Eres el AMOR.

Manaveliza

23 may. 2017

ANHELO



Ya no hay ruido que soporte, el pensamiento va y viene, divaga, es frágil, inquieto y seducible. Quiero hacer mío el hábito de la oración y no se qué decirte Señor, siempre son quejas las mías, siempre un descontento y una falta de Ti insostenible.

Si más ondara en Ti y me dejara inundar por Ti, sería realmente feliz, condúceme Señor que trato y no puedo quedarme más tiempo, me desvío; sino es en acciones es en pensamiento; siento un nudo en la garganta, cuando me veo desvanecerme triste; por lo que atañe al espíritu desolado y vacío. Sino te tiene a Tí no tiene nada, si te tiene a Ti es enteramente feliz.

Ten piedad de mí, que no te merezco; pero te busco y te quiero en mi vida, ¡insértate en mi corazón y habítalo Señor!; que te necesito, ¡realmente te necesito!. Quédate y lléname de valor, que lo que más deseo es recuperarte y no perderte nunca más. Eres el AMOR.

Nada temo si es contigo Señor, sin embargo hay demasiadas barreras cuando mi pensamiento y mi corazón te apartan, cuando mis acciones te condenan y te matan. No lo permitas más, ya hay demasiada maldad en el mundo, ya hay tanta inmoralidad, mentira, falsedad. Una luz de esperanza sigue emitiendo su brillo y nunca se apagará porque es el fuego de tu Amor rodeando al mundo entero, aunque seamos indignos de Ti, Bondad Eterna, no te has ido y te quedas junto a nosotros, te he sentido desde que existo y mis sentidos empezaron a abrirse; te he tenido cerquita y eres lo más dulce que he podido apreciar, lo más sublime y bello que mi alma pueda contemplar y sentir a traves de la fe y la esperanza.

Muestrate en nuevos rostros Señor, renueva todos los rincones, llena todos los espacios y vive en cada ser que a Tí mismo te pertenece, mi ser es todo tuyo, por favor recógelo; remienda mis entrañas, reconstruye mi espíritu y vuelve a moldear mi corazón; me has amado tanto y me amas que no puedo salirme de tu abrazo y dejar de mirarte, no puedo desconocerte ni dejar al abandono el deseo de amarte con más fuerza cada vez, con más entereza para un día volver a Ti y ser feliz eternamente contigo.

Manaveliza


2 may. 2017

NO RESISTIR AL ESPÍRITU SANTO


Hay tanto que evadir para encontrarte, hay tanto por hacer todos los días, de tal manera que logre sintonizar desde dentro, con lo que hay afuera, hay tanta bulla que me distrae, hay tanto hacer sin hacer nada. Vengo a Ti, porque tengo sed, vengo a Ti, porque sólo Tú, puedes saciar mi hambre y darme de comer el Pan de Vida, vengo; porque todo es inútil si Tú no estás presente y vivo en cada pensamiento, en cada ser y hacer de los hombres que te buscan y en Tí confían.

Me siento sola, me siento hundida, me siento vacía, estoy  sin ganas de seguir, sin vida... me acerco y me recoges, me miras y te compadeces, me llamas y yo que no quiero saber más nada; me dejo llevar por Ti y descanso. Mis pensamientos me traicionan, no son todos positivos y nobles, mis acciones son vagas y faltas de espíritu, me muevo por inercia en el camino, no soy; sino es Contigo.

Sé mi centro Señor y no me desampares, mi ser te clama y te necesita siempre; mi fe es débil y la quiero fuerte, mis ganas de vivir están, sólo si es en sintonía Contigo. Se mi roca y mi esperanza, no me abandones, ¡qué digo!; ¡no permitas que yo te abandone y me aleje!.
 
Tómame y moldéame Señor, déjame ser la obra perfecta de tus manos, tiemblo cada que intento porque lo intento con mis fuerzas únicamente, tiemblo cuando imagino quien puedo ser y quiero, pero mis acciones distan mucho del anhelo; me siento inútil y Tú, me ves hacer y deshacer mil cosas, planear y enserrarme en mí misma, sin salir de mi pesada rutina; y Tú, me ves ser y no ser, vivir y no vivir, sentir y no sentir, me ves feliz sin ser feliz realmente, me ves caer y recaer en el mismo error cientos de veces, el mismo error de intentar siempre; con lo que creo yo, sin descubrir lo que quieres Tú de mi, aquí.

Ya no quiero la comodidad a la que tanto me apego y me hace mal, ya no quiero ir, sin saber que es a Tí a quien busco y sigo cada día, ya no quiero y te pido que despiertes a Tu Santo Espíritu dormido en mí, que se cansó de hablarme porque no le presté atención, se cansó de orientarme porque tomé las riendas a mi modo, que se cansó de asistirme porque me creí autosuficiente ilusa y ciegamente.

Tú, ¡Santo Señor!, ¡Rey Eterno y Verdadero!, llegaste y te quedaste pero no te vemos, te esparces como el aire en todos los rincones, soplando vida. Creo en Ti, y aunque; mi fe es muy pequeñita, quiero ver que puede hacer ese diminuto granito de mostaza, de confianza total en Ti.

¡Perdóname Padre Nuestro!, ¡perdóname!... por no ser obediente a tus palabras; no soy la hija que honra a su Padre, no soy aquella digna de que le esperes siempre con los brazos abiertos y llenos de amor, aunque sé que así lo haces, incesante e incansablemente siempre... te suplico me ayudes, pues; no quiero vivir lejos de Ti, quiero hacer tu voluntad, por favor ayúdame y guíame desde el alba hasta el atardecer, hasta que cae la noche y el sueño cierra mis ojos para dormir en Ti, desde el principio al fin.

Tuya siempre, desde que me pensaste, 


Manaveliza

27 abr. 2017

UN DÍA A LA VEZ


Cuando sabes que algo no está bien y te quedas ahí esperando a que se arregle sólo, no esperes que lo que está fuera de ti cambié, no pasará; no esperes a que las cosas se arreglen por si sólas; toma acción, ve por lo que quieres y sal victorioso...

Cuando sabes que algo te hace caer y te quedas ahí esperando a que una y otra vez la tentación de atrape, no te quejes después por las consecuencias de no haber decidido bien. Muchos se acostumbraron a culpar a los demás de sus desgracias, de sus vidas insatisfechas, de su falta de valor, para salir de donde ya están bien acomodados.

Todos, absolutamente todos sentimos miedo, miedo a lo desconocido, miedo al fracaso, miedo a equivocarnos, miedo inclusive a no ser del gusto de la gran mayoría (otros hombres desorientados), tenemos miedo a la soledad y no nos damos cuenta de que muchas veces estando sólos, es cuando fluyen mejor las ideas, es cuando nos miramos y aceptamos tal y cual somos, porque no hay otro ser igual en la tierra y cada quien trae consigo un tesoro propio e irrepetible, tenemos miedo de salir de nuestra zona de confort y triste resulta, cuando nos quedamos ahí sin dar el siguiente paso, con fe.

La diferencia entre una persona libre y feliz, a una libertina e infeliz; es clara, el primero reconoció sus limitaciones, reconoció que si, hay cosas que no las lograría sólo nunca, reconoció que todo lo que miran sus ojos no surgió de la nada y hay un Padre Amoroso, entregándole oportunidades en cada nuevo día, reconoció que es libre y puede disponer del tiempo como bien quiera, pero reconoció la diferencia entre satisfacer sus propios apetitos y la riqueza transformadora cuando dispones de ese maravilloso regalo, sin olvidarte de quien te lo concedió en gratuidad e infinito amor, ese regalo del tiempo bien aprovechado que sucede así; cuando no apartas la vista de tu Creador y te sometes con humildad a su Voluntad Divina, porque lo increible es posible cuando entra Él en nuestros planes de vida. Por el contrario, el segundo, aquel que aunque a todas voces; dice ser libre, es infeliz, aunque por fuera crea haberlo conquistado todo, y ser el señor de todas sus conquistas, aunque lo único que pueda presumir sea su filosofía de vida:  "a mi, lo vivido y disfrutado; nadie me lo quita", en el fondo; encerrado en su evidente egoismo, está vacío e insatisfecho, está lleno de amargura, porque bien sabe que ninguna de sus conquistas, ninguna de sus vanaglorias son absolutas y trascendentales, se contamina a diario y prostituye su ser cuando cree estar utilizando a otro ser, siendo su amo; se siente prepotente porque cree tener lo que todos quisieran, cree vivir lo que muchos anhelan, su aparente felicidad se desvanece, en cuanto no tiene amigos a su lado que le hablen con verdad más que aquellos que hasta a sus espaldas hablan mal y están obligados a estar, porque tienen paga material y no por un sincero aprecio.

Triste aquel que dejó su vida consumirse en la miseria de tenerlo todo y no tenerle a Él, feliz aquel que aunque pueda estar en miseria a la vista de los hombres, es el hombre más afortunado por saberse amado por Él y por aferrarse a Él y amarle con todas las fuerzas de su ser.

No hay alegría completa en el corazón humano que no proceda del amor, el Amor Verdadero y sin fin, que es Dios. Es realmente una pena, que aquellos que andan tan metidos en las guerras, no desistan, que aquellos del negocio de las armas, se llenen los bolsillos de un dinero que fácil se irá a costa de vidas pesando en su conciencia y si no la tienen; vidas acabadas por su negociado barato, es realmente triste que aquellos, que están al frente y tienen voz de mando o palabra para detener estos actos de violencia e inhumanidad, no lo hagan. Sobre la vida humana, nadie puede ser arbitrario y decidir quien vive y quien nó; sobre la vida humana sólo Dios manda, creados a su imágen y semajanza nos consagramos sus hijos y aunque algunos credos puedan renegar de Él, no puedes estar fuera de Él, en ningún momento, ni esconderte de Él, porque desde mucho antes que existieras, Él ya te conocía y te amaba como nunca nadie en la vida podrá hacerlo.

Quise esta vez, dejar fluir el pensamiento a la manera en que las palabras puedan salir solas y con libertad, terminé escribiendo algo sin un tema concreto, pero que es un llamado al amor para vivir en paz, un llamado a vencernos a nosotros mismos y formarnos hábitos positivos en bien de la humanidad, un llamado a la verdad y a seguir adelante; sabiendo que no estamos sólos, sabiéndo que Dios camina con nosotros y nos llena de valor, no somos eternos por esta tierra, somos pasajeros que pronto volveremos al polvo, por lo que no tienen ningún sentido los apegos materiales, que no nacen del espíritu, no tienen razón de ser las lujurias y avaricias porque no caben en un corazón que aprendió a amar como Dios se lo enseñó.

No te olvides de orar para ser fuerte, de agradecer a quien de Tí se acuerda siempre, de ser feliz, por la fortuna de saberte un hijo amado y deseado por un Padre Majestuoso y sin mancha. No te olvides de esforzarte en cada día relucir los mejores atributos de los que Dios te dotó: un corazón humilde, una conciencia recta, un espíritu inquebrantable, un ser inigualable, sé tu mismo, sé y muestra al espejo y a todos quienes te rodean, con amor; lo que Dios hizo de ti.

De corazón a corazón,

Manaveliza

21 abr. 2017

SÚPLICA



Por mi misma no cobraré fuerza, porque mi cuerpo decae, mi alma se marchita, mi ánimo se debilita si aquel, por quien hemos cobrado vida, no vive en mí.

Me ha costado y aún me cuesta, vencerme a mí misma y dejarte ser; en mí. "Mi carga es liviana y mi  yugo es ligero"; nos has dicho, sin embargo mi propia pesadez es  la que no desecho para alivianar mi conciencia, para caminar libre de ataduras, para andar con holgura sabiendo que nada me falta si te tengo a Ti.

Hoy, quiero escucharte, quiero obrar conforme a tus directrices, quiero notar la diferencia de una vida sin sociego a una vida contigo, quiero conocerte más y darte cabida en mi. No la he pasado del todo bien, intentando ser alguien a mi manera, a mi ritmo, a mi escasa exigencia.

Tengo cansancio de esfuerzos vanos, de condescendencias con el parecer del mundo; tengo aflicción por lo que quiero sentir y no siento, por lo que quiero vivir y no vivo, por quien quiero ser y no soy, aflicción por no saber mismo cada cosa; al rumbo de lo que creo conveniente o no, voy a la deriva y mis pasos se dan, sin horizontes claros. El camino eres Tú y aunque lo sé, no lo sigo, las fuerzas del mal me someten y sólo te pido me rescates.

Vuelve la mirada a mi, que empiezo a buscarte incesantemente, vuelve y no me quites lo poco que tenga para serte útil, vuelve por favor y concédeme valor; quiero romper estas ataduras mundanas y elevar mi espíritu a Ti; que no haya más tiempo perdido, risas fingidas, alma insatisfecha; ¡lléname de tu gracia Señor! y ¡permítene regresar a tu Morada Santa!, te quiero Señor de mi vida, te quiero mi alimento, mi tesoro, mi dueño y mi Todo.

Mis palabras suenan a exigirte lo que ya me has dado, mis ambiciones siempre humanas y mis acciones equivocadas, si te pido mucho Señor, ten compasión y dame sólo lo que necesito, quiero vivir como Tú quieres que viva, pues estoy aquí porque así lo quieres, perdona mis torpezas y no hagas oídos sordos a esta humilde petición de quedarte conmigo y que yo pueda sentirte. Recuerdo lo feliz que soy cuando entras en mi casa y tu paz la inunda.


Jesús Amor Perfecto, por favor; no dejes que esta flor se marchite, ni que se crea la mas hermosa estando contigo, porque la hermosura es tuya.

Manaveliza

5 ene. 2017

Juan (3, 11 -21)


El mandamiento más grande y más importante que como testimonio de vida nos dejo Jesús, es el AMOR, el amarnos los unos a los otros como Él nos ama es el principio para todo bien, para una vida pura, para un corazón limpio y para una felicidad eterna.

En sentimientos de envidia no puede haber amor, si nuestras obras son malas, provienen del maligno y en ellas no cabe el amor, ningún acto violento puede ser y hacerse en nombre del amor, la virtud es una y viene de Dios, no hay otro camino para aprender amar sino es Jesús mismo, su estilo tan propio y original de ser y hacer la voluntad del Padre, la obediencia a Él muy por encima de la voluntad propia le llevo a amar hasta el extremo, le llevo a amar sin límites, nos escandalizamos fácilmente por las cosas malas que acontecen a nuestro alrededor, nos burlamos y escandalizamos por los errores humanos, aún sabiendo que tarde o temprano podemos equivocarnos también, nos alegramos muchas veces del mal ajeno porque nos corroen el alma; sentimientos de orgullo y envidia, nos es mas frecuente el pesimismo y falta de fe, que hasta nos sorprendemos de que pueda existir el bien en el mundo. Ya nos hemos contaminado el alma y vagamos sin sentido, perdidos, cansados y faltos de amor verdadero, faltos de alegría en el corazón.

Que no nos sorprenda que por esforzarnos en ser buenos nos odien, a Él; que era perfecto, sin mancha y vivió haciendo el bien, le condenaron, le mataron y nada lograron quitarle porque es suya la vida y Él la dio; ¿quiénes somos para que nos coronen, por algo que nos sale bien; gracias a Él?; ¿quiénes somos, sin Él?. ¿qué tenemos? sino es... nada, porque todo nos lo ha dado Él.

Sólo Dios es bueno, y un solo camino nos lleva a Él, amar de verdad y con obras, no sólo de palabras y de boca; nos es difícil desprendernos porque nos hemos enseñado a esperar que todo lo hagan por nosotros, que si es de saludar; nos saluden primero, que si hubo un disgusto; nos pidan perdón primero, que si es de servir; nos sirvan primero, y así sucesivamente con todo. Hemos dejado al orgullo y a la soberbia... pisotear el amor, hemos dejado al mal vencer al bien, pero en nuestras obras conocerán si realmente estamos vivos, porque quien no ama; no vive para sí, ni para los demás.

Que tu voz se escuche Padre Misericordioso... en el silencio de mi corazón, te pido que habites en lo más profundo de mi ser y enciendas una luz en mi interior; para que te pueda ver ¡Oh Señor!, para permanecer en tu camino de verdad y vida, hoy mañana y siempre. Gracias por cada nueva oportunidad de conocerte y deleitarme contigo, que eres el Amor Perfecto y Verdadero.